martes, 7 de noviembre de 2017

Tiempo.

Todo lo que tenemos en esta vida es tiempo; esclavos de un reloj que delimita los momentos sin saber que somos nosotros los únicos que dirigimos o decidimos qué hacer, sometiéndonos voluntariamente a un poder de sonoro "tick tack" entre cuatro, seis u ocho paredes. 

No aprovechamos el regalo que tenemos, pues como humanos inconformistas por naturaleza, todo nos parece poco hasta que lo perdemos. Y así pasa con las personas, pero también con nuestro tiempo. 

Somos cronómetros parados, alarmas pospuestas, emociones contenidas en relojes que han perdido ya la cuenta de nuestros suspiros, culpabilizando a un accesorio de algo que hacemos nosotros mismos. 

El tiempo pasó, pero para todo, incluso para atarle a tu lado en un sin vivir mutuo que solo desgasta el cariño que un día fue amor acelerado por segundo, y ahora, amenaza con destruir las ganas de sentir este pausado latido que da sentido al mundo. 

Y ese es el problema, no sabemos querer bien, pecamos de decir que nuestra pareja es feliz sin preguntarse en ningún momento si realmente es así. 

No te digo que la llenes de detalles, ni que todo tu tiempo sea para él/ella ¡NO! pero sí algo, una mueca, una risa, la afinidad que presumes ante tus amigos/as ....eso es algo que más que nadie esa persona tiene que ver. 

Demuéstrale que tus ojeras no son por él/ella, que estás ahí, mejor o peor, y que también quieres que esté cuando caigas o por el contrario, que respete tus espacios pero aún así sea consciente de que tú no te escondes por él/ella. 

No dejes las sonrisas cómplices, 
no abras la puerta a la costumbre por un contoneo de caderas. 

No subestimes al amor follando, porque así, desgastas las ganas de estar contigo por cualquiera. 

No temas a la felicidad, aunque sea momentánea, pues nada es eterno y esto no es la excepción pero vívela joder, ¡vivete!¡vívela!¡VIVIOS! 

Haced que todo tenga un sentido; no hay normas escritas ni amores de película o como en los poemas están escritos, pero existen los roces a media noche, el sonido de su risa por las mañanas, los mensajes a media tarde, la sonrisa que te roba por estar aunque sea sin decir nada. Tenemos magia sin trucos ni artimañas, no hace falta. 

No necesita que dividas tu vida, solo que aprendas a compartirla, no por ello será menos tuya, tampoco suya, solo vuestra y te aseguro que así, puede ser aún más bonita. 

Porque todo lo que tenemos es tiempo, queridos, y no podemos dejar que otro nos haga sentir que lo volvemos a perder. 

Así que regalale una sonrisa a tu pareja o amigo/a, sal a buscarla sin paraguas porque no necesitas nada más que sus brazos para salir de la tormenta. Dile que le/la quieres sin palabras, calados por un tiempo que nos vigila pero también nos da la oportunidad de empezar a hacer las cosas de otra manera. 

Todo puede ser diferente, solo tienes que creer en plurales propios y no los prescritos por otros en las novelas. 

Porque la felicidad no se escribe, se vive a escondidas, en silencio, mordiéndoos la boca o entrelazando los dedos. 

O quien sabe qué, ¿acaso lo sé todo? No, vívelo y respondete tú mismo, sabrás después de hacerlo que no estoy tan loca ni tú tampoco por desearlo tanto. 



domingo, 15 de octubre de 2017

La parte insana de un amor.

Tenemos la insana costumbre de pensar que el amor de nuestra vida es aquel que se queda para siempre. Y no. Estoy harta de leer cosas así. El amor no es para siempre y la historia de tu vida, casi sin querer como tú, también tiene punto final; El problema no es la duración, somos nosotros. No aceptamos que tenemos que tomar una determinación así. Que él/ella tiene que seguir su vida si no quiere seguir caminando a tu lado. Por mucho que nos aferremos, si quiere irse, va a acabar marchándose igualmente. Así que mejor hacerlo ahora, de acuerdo, que esperar a que no haya más remedio y la hostia emocional sea aún peor.

Y da igual cuantas cremas, tiritas o vendas utilices para ocultar la herida; va a seguir ahí, parte de ti, de tu libro o de ese baile nocturno que un día te robó algo más que el color carmín de tus labios.

Debes sentirte orgulloso de ti, porque aunque haya acabado, después de todo, lo has intentado. 




viernes, 6 de octubre de 2017

Te llevaste lo mejor de mí.


Te llevaste lo mejor de mí. 


No sé en qué momento, pero cuando me dí cuenta; te perdí. Fueron largas las Lunas llenas, medias e incluso vacías de ti sustituidas por un manto de estrellas más pequeñas. Fueron gigantes las horas, el reloj que no perdona; la vida recordándonos que esta no era la manera. 

Fueron, fui, fuiste, y también fuimos, corazón, pues después de escribirle tanto tiempo ya es hora de darte a ti un escarmiento. Te dije que no saltaras, mucho menos que te mudaras; advertí que te dolería tanto que más que roto, me dejarías negra, absorta, vacía de todo sentimiento. 

Pero no, tú tenías que hacerlo...tenías que quererle a él antes que a ti primero, olvidando(nos) de prioridades, señales mudas, y calles llenas de trenes. Tú querías esa estación, y nada podía pararte cuando ponías tanto de ti en una canción de una sola vía, que sin duda te llevaría a tu inmolación más loca, pero para ti, tan llena de vida. 

Hablabas del amor como un salto al vacío cuando ya no tienes aire, y aún así la cabeza, yo, te repetía que era un suicidio anticipado del que luego no podrías recuperarte; sordo seguiste adelante...sonreíste, latiste fuerte, a veces tan fuera de mí que me costaba contenerte a la altura del esternón; era como si no quisieras quedarte, como si todo este juego bandido ya no fuera mío, solo suyo...Iba ganando y tú, ciego masoquista, no viste que nos estábamos perdiendo los dos. 

Solo querías seguir el ritmo de los minutos latiendo por, con y para su voz; querías...como un caprichoso que sabe que no está bien pero aún así decides olvidar qué es la razón fuera y dentro de ese desgastado (como tú) colchón. 

Y así es como te fuiste...entre suspiros, taquicardias involuntarias, despedidas a medias, y un millón de sinsentidos...me soltaste por su pecho, atado a unas manos que ya no buscaban agarrarte, mucho menos soltarte, manteniendote así en un tira y afloja constante, insano, codependiente, demente, y por tu parte más que consciente. 

Gracias por la vacante, ahora no late música, pero el pecho sin duda respira más lento; tranquilo, sin contratiempos. Te llevaste lo mejor de mí, y aquí solo quedan cimientos. 

Ya no hace falta que vuelvas amor, ni tú corazón, he dado de baja las emociones por un tiempo sin más razón que yo. 


¿Egoísta? 


Es posible, pero qué esperas de una mujer sin corazón, solo quedan los restos de una mente fría y las ruinas de una despedida que no sé si podré reconstruir algún día, con mi nombre u otro en estas cuatro paredes que tú llamabas hogar, y ahora he decidido dejar en "rincón" 

Perdiste el control corazón, pero el azote de tus idas y venidas sin duda me lo llevé yo. 


Espero que él lata mejor que yo en plural por los dos en esta y mil vidas, después de todo, se ha llevado lo mejor. 

Ni el sexo, el roce, la complicidad o el cariño, me ha robado sin permiso las ganas de querer como un niño, se ha llevado la inocencia, el juego, la montaña rusa que anidaba en mi pecho, pero sobre todo, se ha llevado el mejor capitulo de mí, el amor. 


Ya no quiero volver a tocar esa canción. 



viernes, 1 de septiembre de 2017

Mi paisaje interior.

Después de mucho tiempo, es la primera vez que no lo intento. He cerrado la caja con nuestras fotos, pero no he quemado tu ropa, tampoco los regalos, las notas o todo lo que significaba un "nosotros", solo te he guardado en el fondo del armario para no preguntarme más "cómo hacer que vuelvas" ni tampoco intentarlo. 

Esta vez ha sido un punto final que no quiero maquillar con puntos suspensivos. 

Aún recuerdo cómo te fuiste, el ruido de tus maletas pasando por la puerta, fue como si por un segundo te estuvieras llevando las ganas, mi tiempo, y la vida en eso, tres maletas. 

Y qué triste darme cuenta tarde que necesitarte era una razón más para no sentirme tan cobarde, para auto engañarme, sintiéndome tuya cuando en realidad no soy de nadie. 

Tardé tres insomnios en no pensarte, un millón en no soñarte y todo un capitulo en abrir los ojos para por fin despertarme, pero sí, lo hice, descubriendo que mi único motor para estar bien era ponerme a mí por delante. 

No ha sido fácil, no voy a engañarte, la vida cuesta sin nadie a tu lado para recordarte que caerse también es importante. Y aún así lo hago, me gano en la partida contra mis miedos caminando en dirección prohibida hacia ninguna parte. 

Me han preguntado por ti varias veces, el pasado duele, pero no lo suficiente para que vuelvas a tenerme. Y ya te estoy imaginando, sonriente, radiante, volando libre como querías sin ataduras hacia tu destino que es tú en una u otra parte, con una, con miles, o contigo, que al fin y al cabo es lo importante. 

Vuela, hazlo porque yo planeo sin limites por el mapa de mis deseos sin más motivo que un ruta llena de renglones torcidos, mi  entusiasmo como testigo y este corazón que por una vez siento que vuelve a su sitio, viviendo, sintiendo, orgulloso de si mismo por mí y no contigo. 

Te deseo lo mejor, incluso desde la primavera caduca que tus labios de luto me dejaron aquella noche de verano sin razón. Lo hago porque aunque ya no hay mariposas revoloteando aquí dentro, estoy dispuesta a cazarlas una a una en otro pecho, convirtiéndome en protagonista de una revolución que no estará solo entre tus piernas o mis sueños más pequeños. Ya no. 

Conviene saber, o mejor dicho que sepas, que ya no escribo por dolor ni mucho menos por poeta, solo marco la X en el punto que a mí más me interesa que lleve el nombre de "meta", que no quiero nada que me frene si después no me acelera hasta llevarme a la emoción más extrema; no quiero tristeza, canciones de Pereza o cosas de esas. Y no, no te atrevas a decir que es un error sentirme por primera vez conductora, piloto, o jefa, ni lo digas, porque después de nuestra ecuación, merezco ser la incognita perfecta de todo aquello que por ti, no me llegó, y ahora sin duda me espera. 

Es por esto, por ti, por mi, o por los dos que decido decir adiós a no ser yo, con los restos de esta historia entre los dedos, dependencia de una relación por los suelos y unas ganas infinitas de escribirme de nuevo en este genial, y sin duda alguna, nuevo comienzo.




Bienvenido a mi paisaje interior, tú decides si quedarte, ser parte o pasar de largo como un mero espectador. 

martes, 25 de julio de 2017

Diagnóstico roto.




Como cada día, te escribo, siempre yo primero. Me dices gracias, reímos. Olvidamos todas las tonterías que nos había llevado al silencio. Volvemos a lo mismo. El mismo circulo vicioso donde pase lo que pase mis emociones siempre están en juego. 

Apuestos uno a cero contra mis sentimientos, lo peor es que ganas, o me ganas, aún no sé qué es, solo que es cierto. La inseguridad sigue siendo la línea que nos separa, no la distancia, tu conexión, la mía, los mensajes ocultos o los miedos. 

Eres tú, cuando tiemblas por dentro, abriendo, cerrando, sin responderme porque piensas que si lo haces así, acabaré por esperarte más, como si ya no lo estuviera haciendo con cada estúpida parte mi cuerpo. Interpretas el silencio a tu modo, te crees que no, que me voy, que no lo intento. Si tú supieras, no dirías eso ni por un momento....

Fui yo, quizás, el día que no me dijiste "lo siento" , cuando te fuiste sin avisar, cuando te necesité, me callé, y aunque hable en pretérito perfecto, en este presente, como dicen las canciones, aquí dentro, aún llueve, inundándome los pulmones, y también la mente, de recuerdos rotos que me alejan de ti, pero no de quererte, eso sigue ahí, aunque el corazón este roto. 

No me has ayudado, solo cuando te has quedado, ahora...por enésima vez en estos años, te has marchado, sin razón, y sin dilación; como esperando que yo fuera, queriendo que te buscara. 

                                                    Y lo siento, pero no. 

Esta vez, 
   si quieres, 
       vendrás tú. 

Y si no vienes, 
             si no vienes pues...todo estará claro. 

                                                          Dicen que quien quiere busca ¿no? 

                                                                                                                si es así...

                                                             ¿Por qué tu no me encuentras? 

A veces tengo tan claro que eres ese punto en el mapa, estable, la cruz exacta que quiero llamar casa. Y otras, otras es como si partiera las gafas contra el suelo, arrancándome la única posibilidad que me da la claridad para encontrarte de nuevo. Y no te veo, como si fuera(s) imposible, fugaz, pasajero. 

Pero es que no te das cuenta, 
no te das cuenta de que te vas, 
                              vuelves, 
                                me revolucionas, 
                                              me tienes, 
                                                me destrozas; me dejas, 

                                                            y yo, nunca te cierro la puerta, porque en el fondo no quiero creer que es la última, ni tampoco auto convencerme ya de que será como la primera vez que creímos poner paz en toda esta guerra. 

Me cansé de idealizarte, o pluralizando, idealizarnos, soñandonos tan alto para al final siempre derrumbarnos. 






Ya esta, no quiero hablar con poesía, no más rimas. Quiero arrancarme esto, confesando primero que me acojona olvidarte, sintiendo cómo la rosa roja se vuelve negra porque te pierdo, sabiendo que otras manos te tocan, que otro pecho late donde hasta hace nada era mi música la que movía todo ahí dentro. 


Me da miedo no ser yo cuando siempre serás tú, no superarlo jamás, no sentirme fuerte del todo; absorbida en esta coraza, atrincherando las emociones hasta llenar todos nuestros rincones de una rabia voraz que me hace sentirme vacía por cada minuto que me mantengo en silencio, sin ti, tuya, sin ser nuestros. 

Me da miedo que seas futuro, pero solo en mis sueños, melancólico paracaidista que abandonó la pista justo en el peor momento. No siempre estamos a tiempo, es mentira, a veces sí es tarde, y no siempre es bonito el final del cuento. 

Pero sigo acojonada porque tú eres tan perfecto en tus defectos, la talla perfecta para un corazón azul tan lleno de miedos, tanto, que solo de pensar que no te tengo, algo se rompe aquí dentro, vuelve el llanto, y me olvido de porqué estoy fingiendo ser fuerte, escribiendo todo esto.





Después de esto, 
o vienes, 
o te juro por Dios, 
que aunque me joda la vida, 
yo, 
no vuelvo. 






viernes, 21 de julio de 2017

¿Cómo te llamo?




No sabes cuánto hubiera dado por quedarme esa noche contigo. Puede que sí, y me engañe a mí misma diciéndome que no me echas de menos, o que esto, no está acabando conmigo. 

No sé qué decirte, pero sí qué quiero. Te quiero, aquí, en el hueco entre tus inseguridades y mi sonrisa, cerca, sin kilómetros como barrera, conmigo, contigo, a sangre fría, o puede que hirviendo. Pero no vienes, o solo eres pasajero cuando deseo que seas piloto de este vuelo llamado amor que ya ni controlo, ni se si puedo. No me tocas, sigues lejos, acompañado por tus escalofríos, silencios tardíos y una indiferencia que más que molestarme, me destroza por echarte de menos. 

Nos echo, sí, contra los esquemas absurdos, de más, a contrarreloj y sin rodeos. No me ayudas, me bloqueo; me desordenas la felicidad, enloqueciendo lo poco que quedaba de cuerdo en este cuerpo.
Y aún así, con todo esto, sigues eligiendo ser pasajero cuando eres el avión entero, desde las alas hasta el equipo de vuelo, pasando por mi pecho y calándome hasta los huesos. 

Sigues diciendo "te quiero" pero me desespero, buscando excusas para no quedarte; bailando sin descanso hasta pisotear con tu actitud uno a uno todos los recuerdos.

Sigues diciendo tú todo. Y es curioso, porque todo, es justo lo que yo siento cuando cierras la puerta y dejas que sea el viento quien decida si mañana vendrás con la corriente o me abandonarás en otro de tus grandes, memorables, oscuros y tétricos momentos. 


No puedo llamarte despedida, pues siempre hay reencuentro. Tampoco eternidad, pues fugaz eres en cada intento. Te llamo amor, porque tuya soy en cada latido de este pecho, pero también dolor, porque juro que hay días que me lo arrancaría por seguir ahí aún con todo lo que le has hecho.








jueves, 22 de junio de 2017

No debería, pero sí.

Se que no debería, pero aquí estoy, escribiéndote; desangrando los recuerdos contra un folio en blanco que no se parece ni de lejos a ti. Aquí estoy, sí.


Aquí estoy,
tú no;
esa injusticia.


El tiempo sigue corriendo a una velocidad que ningún ser humano comprendemos. Es fugaz, pero no eterno, eso tú, con o sin relojes de por medio. Pero a falta de ti, buenas son las plumas, las tardes grises; los minutos que como agujas, se clavan sesenta veces por minuto y no se esfuman. Me llenan de ti, a veces incluso me abruman.

No sabría muy bien qué decir sin mencionarte cada dos palabras hasta en la situación más absurda. Que no sé, no quiero saber si disparas o apuñalas. Que no quiero tener que creer, soñar, caer para volverte a tener una noche más entre mis alas. Esas alas que tú forjaste, las dos columnas que llamo soporte y tú diste eso con cada abrazo, beso o palabra.

El amor que no vendías, regalabas. La ausencia sin tregua que acordamos no tener jamás. El camino que no andabas, sobrevolabas. La voz que no gritaba, calmaba. Tormenta sin nubes grises, luces que sin emergencias ni necesidad de vez en cuando, en tus ojos, esa preciosa casa, también parpadeaban para mudarme un par de noches a la semana.

El pasado que todos dicen debo dejar atrás, el único tiempo donde vivías y no me dejarás jamás. El presente, duelo que no puedo soportar, como una flor que no puedo deshojar; como esa rosa que aunque roja, de vez en cuando clava sus espinas en mi retina acompañada de un mar que me recuerda que no volverás.


Y como recordarte es lo que me queda, por enésima vez en mil vidas desearé (por escrito o sin papel) verte de nuevo al otro lado del arcén, sin más sueños, preguntas o porqués. Solo tú, yo, amor de mi vida: ángel custodio, mi gran ejemplo en la vida, el único y verdadero significado que di, doy y daré siempre a la palabra "mujer".


Te sigo echando de menos,
aunque no me oigas,
ya no me escuches
un día
volveremos a encontrarnos otra vez.


Te lo prometo.







sábado, 17 de junio de 2017

Limerencia paracaidista.




Por cualquier Sábado camuflado de Domingo de Enero. Por ser sin tener, siendo solo un sueño sempiterno que guardo como oro en paño en mi cuaderno. Por todo lo que escribo, borro, tacho y reescribo encima mio con fosforito en cada folio que garabateo sin sentido. Por la música alta, las luces apagadas y los sentimientos encendidos de madrugada. Ya sabes, esa guerra, sí, esa, la que empieza por tu nombre y cuando acaba sin ti a mi lado me desespera.  No se, es por todo un poco; mucho mas por nosotros que por otros.

Deseé tanto que fueras un acierto, tantas fueron las veces que me partí la cara contra el cemento por asegurar que tú sí, que esta vez no iba a salir mal. Aposté todo cuanto tenia y aún con la boca partida por todos los que decían que no ganaría, gané. Tuvimos nuestra bandera de victoria en el monte mas alto de nuestra memoria. Fuimos grandes; gigantes, imparables...o quizás solo fuimos, somos, deseamos ser dos personas sin miedo a tocarse las alas con un par de miradas que encenderían hogueras enteras si se cruzaran. Quizás después de todo solo somos más que esto, demasiado para el resto...un aterrizaje forzoso sin permiso para despegar o aterrizar de nuevo; como el paracaidista que salta cuando tiene mas miedo, sin permiso ni seguridad de llegar sano y salvo al suelo.

Puede que solo seamos eso, riesgo, pero joder, lo que daría por volver a arder en tu fuego; quemarme con la yema de tus dedos hasta grabar a fuego lento que esta vez sí, seremos; consumirnos en el deseo de tenernos, esta vez, sin peros. Solo tú, solo yo. Solo querernos, solo hacerlo sin más pretexto que volar juntos; correr de nuevo ese precioso, excitante y sin duda atractivo riesgo de intentarlo.




Y de repente, siempre, tú. 

domingo, 28 de mayo de 2017

Ruta paracaidista.

Vuelves a conducir mis deseos; siento cómo pierdo el control sobre mis dedos, que tontos, inútiles, buscan la forma de retratarte, porque saben que no pueden tocarte sobre mi cuaderno. La música ensordece mis oídos; otros tontos títeres que parece que sólo funcionan bien si estoy contigo. Me dicen que no vaya, que retroceda; que es un error volver a lo mismo. Escucho cada palabra aunque sé que las ignoraré por escucharnos aquí dentro; una vez más al unísono. ‬

‪Vuelves a pintar la carretera de mi vida, cuya primera parada es "nosotros". Y yo, bueno...hace rato que cambié versarte entre lineas por besarte sin excusas, escritos o sandeces sobre el papel que con o sin nosotros, de vez en cuando necesito.

Conduces tú en mí, pero también conmigo. Supongo que es de locos sentirme en la cima del mundo, sólo por un segundo de vida pluralizada contigo.


martes, 9 de mayo de 2017

Historia de ti.

Una vez me dijeron que la música es el ritmo que pone un corazón roto a sus mejores recuerdos.


Y hasta aquí puedo leer. Porque no puedo hablar por todos; tampoco por mi. Cada dia es una canción nueva que siento que voy a necesitar reescribir si la quiero describir.  Subes el volumen mientras escondo los acordes. Saltas frente a mi al mismo tiempo que yo siento que esta melodia dentro de mi no fluye.


Me siento torpe; como una sinfonía en medio de un concierto de ska-p ; desorientada sin saber muy bien cual es el Norte; no el de los mapas, tampoco el de las brujulas, solo mi Norte; el camino correcto, el momento perfecto para seguir adelante.


Supongo que aun no me he escuchado lo suficiente; es posible que obsesionada con encontrar la banda sonora a mis momentos mas tristes olvidase que también los hay un poco mejores; que merecen ritmo propio, gritos saltos y todo lo que esta bailarina puede ofrecer si un dia sale a la luz y abandona esta pesadumbre.


Ignore las risas que compartí con mis padres, los abrazos salvavidas que recibí de una buena amistad cuando el alcohol sobrepasaba las ganas de llamarle. Fume tantos cigarros que consumi las ganas de componer por mi y me limite a esfumarme. Realentize cada exito y pise demasiado fuerte en nombre de mis fracasos. Puse la Luna delante del Sol sin darme cuenta de cuantos ocasos estaba perdiendo por ese intento fallido de “ser yo”.


Me di cuenta tarde. Valore a quien no me valoraba y quise a quien no hacia sino debilitar mis alas. Abrí los ojos con un golpe de tiempo y no por mis caídas. Aprendi a echar de menos tarde, mal y a destiempo porque la gente dice que no hay limites ni mal momento para nada; pero eso no es cierto.


He sido una cancion de los 80 tanto tiempo que he olvidado como se baila una noche de Sabado en 2017 sin mucho mas que hacer que disfrutar el momento. He sido rap, y tu has sido cuaderno. He sido rock y aqui dentro, la guitarra sigue desafinada pero suena mas fuerte que mil truenos. Soy eso; una nota desafinada que aun no ha encontrado las fuerzas suficientes para descubrir cual es el ritmo que lleva en el pecho; y no solo en los pies; cual es su cancion. Y como se baila esta vez.


Soy todo lo que tu eres. Miedo, inseguridad, pasos atrás...el reflejo de una niña fingiendo ser mujer cuando todo lo que quiere es revivir esa inocencia que le ayudaba a volver a soñar. Soy tu, o tu eres yo, que mas da. Somos todo cuanto podemos ser (o cuanto nos atrevemos a escuchar)


Así que...dime, corazón roto con ganas de bailar; ¿a que esperas para buscarte y volver a sonar sin parar?


Puede que yo ahora no me atreva pero se que algún dia volvere a pisar la pista con mas fuerza que nunca. Mientras tanto, tu no sigas mis pasos; deja los miedos a un lado; subete el volumen y escucha tu voz por encima de este eco mundano y absurdo que llamamos mundo.


Estare encantada de encontrarnos en el camino si nos perdemos y escucharte hasta reencontrarnos de nuevo en un “me quiero”


Vamos, hazlo, sabes que puedes...y lo que es mejor, quieres hacerlo.