lunes, 26 de diciembre de 2016

Promesas intermitentes.


Puedo hablar de mí como quien habla del otoño en pleno invierno: cálida y gélida al mismo tiempo. Cortante y delicada a la par que malhumorada pero siempre, siempre imperfecta. Puedo decir que me encantan las rosas azules que aún no me has mandado, los poemas que no he escrito a tu lado y las noches de insomnio que gracias a la música no se me van de las manos. Puedo tocarme las manos descifrando las grietas del mapa que antes acababa en tu pecho y ahora no sienten nada. Me dejan perderme. Me ayudan a no concentrarme en nuestros recuerdos. O en ti directamente.

Puedo seguir hablando de mí contigo o sin ti. Claro que sí. El problema es que pasa el tiempo y aún no tengo cojones para hablar de ti aceptando que después de cada frase el final es un sin mí. No puedo explicar a los demás que tu sonrisa sigue radiante, impactante pero no para mí. Que deslumbras como siempre y a mí me duele como nunca. Que lo se, no debería ser así. Te prometo que un día seré feliz sin ti. No pensaré en cómo sonríes a la vida sin nada que perder o como te partes las costillas por hacer a alguien reír cuando la tormenta está a punto de caer. Seré la amiga que tú eres, el apoyo que tú necesitas, la historia de tu vida que sin final sigue escribiendo en tu calendario sin más que celebrar que verte crecer. Y también querer. Casi sin querer como sé que yo nunca dejaré de hacer. Ahora voy a dejar de prometer para empezar a hacer. Voy a levantarme como si esto no hubiera salido de mí. Camuflaré la ilusión, apagaré la luz del corazón y aterrizaré de una vez por todas en este aeropuerto que ya no tiene nombre de dos y lleva el pronombre "Yo". Sin intermitencias ni luces de emergencia. Solo yo. Solo aquí. Una chica paracaídas sin alas que espera que vuelva su corazón a llenar de música su pecho vacío de cariño y lleno de emergencias.


Feliz Navidad corazón, vuelve cuando quieras.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Ojalá pero no.



Reescribía capítulos de mi biografía añadiendo tu nombre a mi lista de futuros imposibles. Aposté por ti. Quemé otras páginas e incluso dejé de escribir. Di todo de esta caja de música sorda que llaman corazón y a veces quiere latir por ti. Te regalé 5 capítulos de mi vida resumidos en 365 páginas cada uno y no me arrepiento. Pero ojalá fuera otra vez como antes y poder sentir que es posible seguir soñando con un mañana protagonizado por tu reencuentro.



Pero no lo soy. Y tú tampoco. El baile fue sustituido por un eco de vacío y las esperanzas junto con las expectativas del amor conmigo te las has llevado contigo. Has robado el polvo de estrellas que caía cada madrugada de mis bolsillos sobre tus abrigos. Te has quedado mi mejor arma entre tus labios clavándome tu adiós en el pecho como tres, cuatro o cinco cuchillos. Claro que duele, no lo sabes, pero (me) has calado muy hondo. No hay sangre en la herida que han dejado las huellas de tus caricias sobre mi espalda, cintura y hombros.

Ahora las sábanas ya no son mías. Tampoco tuyas. Ahora solo son un lugar donde me escondo (de ti, de mí o de todos mis demonios). Me he prohibido abrir la ventana. Soñar con bailes de cama y versar(te) porque ya no puedo besarte por las mañanas. Me prohibí querer(te) a deshora y solo he conseguido pensarte más que nunca. Maldita poesía que explotaba en tus pupilas inundando ahora las mías. Malditos sentimientos que antes me calentaban y ahora me convierten en una chica paracaídas sorda y fría. Maldito invierno emocional. O malditos nosotros por dejar que esto acabara con un punto y coma disfrazado de punto y final.

Ya no sé qué escribir. La pluma es torpe y no tiene una mano fuerte de soporte. Ya no vuelo y tú has dejado de ser mi pasaporte. Es triste que después de tanta altura perdimos el amor y un poco también el Norte. Ojalá las brújulas que te abrazan sin amor te hagan recordar que un día quien sanaba las heridas que cubrían tu coraza de chico paracaídas no eran sus manos. Solo yo. Ojalá nosotros. Ojalá pero no.




viernes, 2 de diciembre de 2016

Guerrero emocional.






Más tarde. Más frío. Ha llegado a mi casa el invierno con un portazo que deja helados a todos los pronósticos emocionales del tiempo. Y una vez más no estamos preparados. El corazón se ha parado. O congelado. Aún estoy descubriendolo...vuelvo a sentir la piel de gallina por el miedo y mi cuerpo tambaleándose hasta caer sobre mi peor enemigo el miedo. De nuevo no estoy preparada. Me falta valor y alas en este vuelo. Voy contra el suelo sin más escudo o seguro que mi propio duelo contra este presente que no tolero. 


Sin rimas, comas o ortografía. Sin vida, sin estrofas. Sin nada más que miedo. Hoy no tengo ganas de dibujar una sonrisa en el cielo para fingir un optimismo que estoy perdiendo. Perdí mi luz y no estoy preparada para seguir esta partida si el final es seguir cayendo. No puedo. Las grietas están abriendose por dentro, el recuerdo esta volviendo. Las lagrimas más presentes en mis ojos que sobre los cuadernos. Las palabras anudadas en mi garganta por saber que no puedo hacer nada. Que pase lo que pase esto empieza y acaba. 

Pero no puedo...no acepto este reto. No quiero pensar que en unos meses la mirada más alegre que queda en mí se esta desvaneciendo. La luz que me enseñó detrás de su estrella a ver galaxias enteras no volverá a brillar jamás (sobre mí) asumiendo este destino. No voy a dejar que te rindas...aunque eso implique luchar también conmigo. 

El cielo es grande. El mundo no es justo pero con dos estrellas son suficientes para pintar un camino nuevo de esperanzas y nuevas lecciones que nos enseñen a romper los miedos. Borraremos los nervios en risas. Tú volverás a ser mi música. Yo volveré a poner(te) palabras donde tú solo ves túneles llenos de maletas que no cogerás jamás. Encenderemos una vela por él y por ella. Disfrutaremos cada minuto...provocaremos que vuelva el verano en invierno. Derretiremos nuestro azul para dar paso a un abrazo sincero. Más fuerte. Más nuestro. Y sobre todo...sin duda como tú en la vida será ETERNO. 

Aún tenemos mucho por vivir. Tardes enteras de consola y películas que se grabarán para que puedas disfrutar junto a mí. Risas al volante o música que nadie más que tú y yo entienda. Empatía llena de alegría. Aún tienes mucho que dar de ti....Tienes las alas más fuertes que han visto estos ojos partidos por el pánico a mirar más allá de tu cielo. Tienes abrazos que devuelven vida. Y vida dentro de ti esperando salir para hacerte feliz. Tienes todas las papeletas de la lotería y la suerte en esa forma de ser única que vistes cada día como "manera de vivir". Eres un guerrero en lo más alto de mi cielo y también de mi suelo. No quiero tener miedo. No quiero creer que también te pierdo. Te robaré una risa hasta el último segundo...aunque estemos tiritando con el corazón bajo 0. Prometo seguir buscando razones para sonreír a este puto invierno.

Que yo se que puedes luchar contra esto. Y volaremos alto, más alto que un rascacielos. Volveremos a cortarnos los vértices rotos para enseñarnos el lado más cálido de la vida de nuevo. Te lo prometo. 

 Ganaremos este duelo y pulso a la vida. Confía en mí. 




martes, 29 de noviembre de 2016




Queríamos hacer de "lo nuestro" algo diferente. Y lo hicimos. Hoy el Invierno habla de poesía porque un día calados de lluvia y frío nos vio reírnos. O porque más tarde que pronto también nos vio comernos el mundo tiritando de la mano. No se exactamente porque nos admiro tanto. Y aún así lo hago.

Curiosa mi forma de olvidarte sin dejar de recordarte. O de recordarme junto a ti.  Me aferro a cada capítulo, a cada página que escribía como nuestra filmografía de futuro sin subtitulos. Curioso mi vuelo que sin alas cada noche siento que la Luna cae al suelo o yo me elevo más alto del cielo. Por ti. Por desear que estés aquí. Por quererte una vez más junto a mí. Es egoísta quererte así pero aún más aceptar que nunca más volveremos a "ser" conformándome así con un punto y coma de una historia que prometía no dejar de darme nunca motivos para volver sobre el papel. Y así fue. Pero no como esperábamos.

Nos merecíamos tener el mundo mano a mano. O conocer cada rincón de este globo que llamamos planeta como dos tontos enamorados. Merecíamos todo...y si lo pienso. También lo tuvimos. Estoy diciendo que quiero conocer mundo más alla del mío cuando no había ni habrá mundo más excitante y bello que tus ojos. No existirá paralelismo más exacto que tus labios agrietados buscando su salida de emergencia en los mismos. No contaré con mano más fuerte que tu apoyo en cada caída y cada tropiezo que me dí contra mi misma. No hablaré de vértigo si nadie conoce qué se siente cuando a kilómetros sonreías y tambaleabas los cimientos de seguridad que mantenían a esta chica paracaídas. No hablaré de un futuro feliz porque ya lo fuimos. O de un presente gris porque no nos consumimos. No hablaré mal del amor. No apagaré nunca la luz de nuestro punto y coma que un día nos estremeció. No lo haré porque fui todo contigo. Y tú fuiste todo a mi lado. Libre y atado al mismo tiempo. Dependiente y soñador de metas que ojalá hubiera disfrutado a tu lado.

Tengo muchos ojalás consumidos en los labios. Y en el corazón. Pero sin embargo no tengo ninguna objeción. No doy gracias al amor. Nos doy gracias a los dos. A ti por saber quererme y equilibrarme. Y a mí por regalar(te) una parte de vida. Y de mí que no conocía ni yo. Por hacerte feliz sin palabras o contando innumerables detalles. Por abrirte a mí. Por no cerrarme a ti. Por sacarnos de esta vida que sin duda era un puto desastre hasta que te conocí. Por ser pájaro a mi lado pero también nido para dormir. Por volar a ras de inseguridades y llegar a lo más alto solo por querer(nos) así. Por pasado, presente y futuro que tenemos por vivir.

Aunque no sea como quiera sin duda será perfecto si sigues junto a mí robándome cosquillas al corazón y haciendo saltar con tu forma de reír. Que ya no se definir el amor, la vida o la pasión si no es con tu nombre. Mi chico paracaídas. Gracias por enseñarme a brillar sin luces de emergencia y por sacar todo esto de mí.

Gracias por ser pareja pero también amigo. El mejor.  Por ser Venecia y Madrid. Por nunca rendir(te) junto a mí. Por naufragar a mi lado y a este vuelo (sea como sea) nunca ponerle un fin.




Y de repente siempre tú.

viernes, 25 de noviembre de 2016

MAMA.

                                           
Me das alas cuando no puedo volar
me das música cuando los pies
sienten que no pueden andar
enseñándome a bailar sin parar


Das todo por nada
apuestas por mí
corres el riesgo de arder
si es por mí
aún así no dudas y te quemas.

Me das la mano helada
te congelas
y sangras si me disparan sin balas.

Me has dado lecciones que no están escritas
cogiéndome la mano temblando
contra la vida
mientras me enseñabas a tu manera
cómo bailar nuestra canción favorita
que aunque triste y fría
contigo bajo la lluvia siempre es bonita.


Contigo el futuro no es blanco o negro
tiene tonos abstractos
que solo tú si miras puede que entiendas

Y es que tú,
abres puertas
tiras muros
calmas tormentas
  

....me calmas a mí.


Me regalas el significado de ser mujer todos los días
mirándome a los ojos
gritando(me) sin palabras cuánto me quieres
y cómo me necesitas


Eres brújula sin rumbo para ti misma
y la mía cuando me siento perdida

Eres el abrazo cuando las noches caen
consumiéndome en este refugio
que otros llaman "ser yo misma"


Todos se van
tú siempre te quedas
convirtiéndote una vez más en mi heroína
sin más superpoderes que sacarme una sonrisa rota
cuando la tuya permanece de capa caída.

Eres optimismo cuando todo es abismo
luz cuando me llama la oscuridad
nitidez cuando desenfoco la vida
enfocándome en no vivirla

Eres luz natural y de emergencia
la puerta correcta
la salida y también el camino de vuelta (a mí)


Perdón también por la rabia
los golpes
las peleas
los reproches
y gracias por darme una vida
fugaz o eterna
pero sin duda plena
gracias a ti.


Hoy va por ti Mama,
mujer que arreglas este desastre
coses cicatrices
sanas heridas
llenas de sabiduría
y tú ni te lo imaginas...

Va por ti,
que me haces volver
sacando lo mejor
y más claro de mí.






Por ti. O por tus brazos que son el verdadero significado de la palabra "Hogar" haciéndome sentir en casa pase lo que pase. Pese a quien pese. Por ti. Por bailar conmigo. Por sentir y compartir. Por apretar mi mano cuando todo caía. Por hacerte querer dando tu vida por la mía. Por ti Mama...gracias por enseñarme a respirar y perdón por todo lo demás.




miércoles, 23 de noviembre de 2016

Carta paracaidista.

Esta es la carta que todos queremos escribir y después no podemos enviar. Empezaría por "Hola chico paracaídas ¿que tal por allí arriba...?" aunque me importe una mierda si esta despejado o tu vuelo fue de riesgo esta noche porque las estrellas querían hacerte compañía. Supongo que seguiría manteniendo la cordialidad y te contaría un poco mi vida. Más maquillada que real. Te diría que todo me va genial y que me levanto todos los días con una sonrisa de oreja a oreja y  no con ganas de llorar. Que soy feliz. Que la vida me sonríe por fin. Que los estudios no me agobian y he conseguido el trabajo de mis sueños. Que todos estamos perfectamente bien. Te mentiría... y lo sabrías. Sabrías que no soy feliz. Que cada día que pasa me pesa más este sin ti. Que fue un adiós decidido por dos y los dos sentimos de vez en cuando que queremos volver atrás. Que la vida grita pero no sonríe. Que los estudios me matan y todo me viene encima con el paro en todas las comidas. Que ellos se están perdiendo. Que todo es gris aquí. Sabrías que te echo de menos y en cada día de tormento deseo que seas tú y no un rayo la luz que entre por mi ventana. Que sigo soñando contigo, sigues siendo lo mejor de mí. El lado frío de la cama y mi deseo por la ventana.

Que te escribo. Borro y vuelvo a escribir. Que sigues siendo la pluma o el texto cuando a ti te digo que he cerrado el cuaderno y no me molesto. Sabes ver más allá de mi mirada. Reconoces cuando corto palabras y me trago mis "te quiero" . Y sabes que te quiero. Más que a mí. Más que a todo a ras del suelo y apuntando al cielo.

Que he perdido las alas pero si tú vuelves juro que por un momento siento que vuelo.  Toco el cielo y la taquicardia emocional en mi corazón de chica paracaídas saluda de nuevo.



y de repente siempre tú. 
                                                                               





martes, 15 de noviembre de 2016

carta a la bailarina de zapatos rotos y corazón azul.

Me ha contado la caja de música que te has dado por vencida. Has colgado los zapatos de la razón y has optado por la huida. Me ha dicho la vida que has vuelto a creer en la palabra "suicida" y por eso estoy aquí.

Me estás abandonando otra vez...¿Ya no te acuerdas de nuestras noches a escondidas? Me rebobinabas y pausabas pero siempre acababas volviendo a mí. Abrías de nuevo la herida y seguías. Eras valiente joder ¿Qué te esta haciendo caer? Ya no escuchas a nadie. Ya no te detienes a observar el amanecer. Ya no eres la chica altavoz. Esta volviendo el silencio. La luna ya no te eclipsa, no te gusta...decides bajar la persiana y olvidar qué fuera o ahí arriba hay alguien que te cuida. 

Te estás olvidando de todo. De ti. Te estás dando por vencida y me prohíbo permitirte un minuto más así. No voy a dejarte elegirme ni una vez más triste. Voy a poner el modo aleatorio y como tú haces con todo, pasaré de ti. Voy a obligarte a escuchar la música que antes te hacía levantarte y no pararé hasta ver como la nostalgia te hace desear volver a esa época de nuevo. Vas a saltar de la cama con el corazón azul y a todo pulmón. Que ya casi ha llegado el invierno. Hablo de ti no del tiempo. Sal fuera conmigo. Deja el granizo para Enero y baila. Vuelve a bailar al son del verdadero ritmo que marcábamos antes juntas bajo la lluvia. En cualquier parte. Baila. Sin mí o conmigo. Ponte las zapatillas y vuelve a la pista que tú elijas. Pero vuelve. Te necesitas. No lo digo yo. Lo dice tu canción. Quita(me) el silencio. Da(me) al play de nuevo y vuelve a mi lado. 


Hazlo como quieras pero hazlo. No te rindas. No dejes de intentarlo. 




jueves, 10 de noviembre de 2016

Sin título.


Para. Date un respiro. De verdad, para y escúchame. O mejor léeme (despacio, muy despacio. ) Eso. Sigue conmigo ¿Me estas leyendo? Esta no es una entrada convencional. No voy a hablar de mí o mi descontento con la sociedad. Hoy es diferente. Este texto es por ti. Estas palabras sin sentido de este huracán emocional han decidido parar un instante. No revolucionar(me) para asentarte a ti hoy contigo mismx. 
¿Crees que no se como te sientes? El peso del mundo sobre los hombros y la espalda cargando con la coraza de hierro que cubre todo tu cuerpo. Todos los días la misma sensación, deseando que todo cambie con el tiempo amenazando a tu peor enemigo: Tú contra tu "yo" interior. Crees que nadie te entiende, sí, que todas esas noches hasta las tantas pensando tonterías y llorando por ecos de voces insoportables son algo que nadie podría entender.  Focalizas tu dolor en canciones tristes y textos oscuros, apáticos que por vergüenza (de ti) nunca enseñarás a nadie. Ni siquiera a ti. Escribes. Borras. Escapas y vuelta a empezar. Nunca relees nada pero siempre subrayas tus fallos. Te sientes culpable por todo y todos. Te dejas ir en otros cuerpos olvidando(te) siempre de ti. Debes buscarte ¿no lo ves? de tanto marcharte la cabeza grita, llora y te atormenta, sí, pero no estás loco y no eres mala persona. De verdad ¿no te das cuenta? Te has machacado tanto por todos, te has marchado tantas veces que has olvidado lo más importante...Quedarte tú. Que te busquen. Que te aprecien. Tienes pánico a sentirte protegido por alguien porque para ti proteger es una emoción, devoción a niveles tan extremos que siempre acabas sangrando tú. Y no, no hablo de sangre física. Se que me entiendes perfectamente cuando te digo esto. Pero sigues sin ver lo más importante... 
Cuando te despiertas cada día subiendo la persiana de los miedos para a continuación de vestirte de inseguridad. En ese momento sé que existe un segundo, una milésima en que piensas "¿Y si puedo ser...?" pero no terminas la frase nunca. El miedo te corta las alas. No son los demás. El mundo es cruel, demasiado pero tú estas por encima de todos ellos. Estas por encima de cada insulto o desprecio. La fuerza en ti es más grande que tú pero el pánico a enfrentarte solx te impide dejarlo salir. Y dejas pasar los días...el tiempo te desespera y la gente te incomoda. Te encierras tanto entre cuatro paredes que estás olvidando hasta cómo es definirte a ti mismx. Enumeras tus defectos sin pararte a pensar en cuantas personas te tienen afecto. En porqué es así. 
Si el mundo es como tú lo ves....si tú fueras como tú te ves ¿por que iba a estar diciéndote esto?¿por qué ibas a entender cada palabra de este texto?¿por qué sabes que tengo razón y esto te rompe por dentro? Sabes que eres más....por favor, sacalo. El primer día estarás solo. Necesitarás estarlo para sentirte valiente. De verdad...Hazlo. Deja(te) salir de una puta vez. No cierres el cuaderno. Lee cada capítulo vacío y tómalo como un punto de partida para hacer del siguiente escrito algo distinto. Hazlo tuyo. Escribe por ti y no por el qué dirán o "como debe ser". Abandona los estereotipos. Viste como te de la gana. Siéntete como eres. Al final...para que te respeten primero tienes que enseñarte a respetarte tú mismo. 
Paso a paso. Poco a poco. Roto a roto. Dolerá, no te voy a engañar....no es fácil y nunca alcanzas la cima del todo pero no llegar a lo más alto no significa que dejes de intentarlo. Vas a querer(te) o por lo menos intentarlo. Vas a dejar(te) querer bien y aprenderás a base de errores que tú también puedes hacerlo. Vas a hacer el amor y a pelear por ello. Vas a creer que puedes hacerlo y conseguirlo. Ahora también se lo que estás pensando "que fácil es decir todo esto cuando no eres yo, no sabes que es sentir etc..." Y no hablarás tú. Lo hará tu miedo. No es fácil decir esto, nada en la vida es sencillo. El mundo no está hecho para personas sensibles y sin embargo, todos querrían ser la mitad del universo que somos nosotros los rotos, imperfectos y llenos de abismos. 

Sí, has leído bien. He dicho nosotros. He pluralizado y he bailado contigo entre tus charcos emocionales y costuras sin acabar. Te preguntarás porqué hablo con tanta seguridad de esto. O crees que lo hago. Tengo un nudo en la garganta ahora mismo y esta apretando porque yo también fui tú. Estuve en tu lugar. Te conozco hasta mejor que tú mismo en estos momentos. 

Por todo esto puedo gritarte a viva voz que eres perfecto. Tienes los vértices más sensibles que han visto muchos ojos. Me pierdo pensando en lo alto que puedes llegar. Bailas sin música. Compones tu propia canción. Bajo la lluvia eres uno más. Bajo el sol eres fuego, nunca cenizas. Una llama que llena y arrasa por donde pasa. Que tú también quemas pero es precioso quemar(se) contigo...hasta de frío. 

Y si no me crees, ven conmigo. Prometo ayudarte a sacar lo mejor de ti mismx que crees que nadie ve pero tienes muy mal escondido. Quitarte la venda de los ojos y ver más allá de este pesimismo social que te inculcaron. Vas a apostar por ti y vamos a ganar este pulso. 
Esta vez vas a ser tú quien se coma al miedo y eche el polvo de su vida a los complejos, a las decepciones con sus reflejos. A partir de hoy mandas tú. Nadie más te dirá NO. 

Esta entrada no tiene título porque el mejor nombre es tu nombre propio. Tú eres esta entrada. Gracias por bailar conmigo pero gracias sobre todo por cogerte la mano y bailar contigo. 
Nos vemos pronto. 

domingo, 30 de octubre de 2016

KILÓMETROS ROTOS pt I.




Chico conoce a chica. Chica conoce a chico. Chica conoce a chica o chico conoce a chico. Vamos a pensar en el primer caso, qué más da, se conocen en la barra de un bar. Él bebe para olvidar mientras ella olvida cuando sonríe a su lado porque estaba gritando en silencio contra la botella de aquel tugurio. Él, abierto y simpático suelta el primer piropo. Ella, introvertida y cerrada aparta la mirada ocultando su sonrojo. Él ríe, ella pide otro vaso. No saben muy bien que pasa pero los dos están conectando.

Los vasos se vaciaron y las risas llenaron los espacios que antes gobernaba el silencio entre los dos. Él le contó que viajaba mucho y ella ahora riendo reconoció que el viaje más largo que había hecho era el que imaginaba cada noche entre sueños. “Qué curiosidad de chica” pensaba él cuanto más hablaba ; “Que vértigo de chico” pensaba ella cada vez que fallaba su sonrisa con la más mínima tontería del que hasta hace unas copas era un completo desconocido. Las palabras salían solas de sus bocas, no podían parar. Y qué bonito.

El camarero contemplaba a lo lejos la escena. Solo faltaban las palomitas y una canción lenta para creer que Nicholas Sparks había descrito ese momento. Llegó la hora del cierre y con mucha pena él interrumpió a los dos jóvenes. “Tenéis que iros. Voy a cerrar ya, lo siento” susurró él a lo que ellos respondieron con silencio, se miraron el uno al otro. Sonrieron de nuevo. Y sin saber porqué salieron corriendo. (Efectivamente, no habían pagado) El amor ya no era el único riesgo que estaba pasando por sus vidas en ese momento.

Corrieron sin freno hasta perder de vista al camarero enfurecido que había salido tras ellos. Y allí, parados. Sin más tiempo que la lluvia intermitente calándoles los huesos volvieron a gobernar los silencios. Ahora más cerca, más íntimos. Más suyos. Él dio el primer paso precipitándose hacia sus labios. Ella sentía como quería hacerlo pero al mismo tiempo tenía miedo y en un intento por apartarse tropezó con sus propios pasos y cayó al suelo. Los dos rieron. Ella ahora calada por el agua y el miedo a tener que decir “no” gritando un “sí” por dentro. Que tormenta de sensaciones. Qué huracán vivir ese momento. Él divertido por ver a esa chica, tímida e introvertida dejándose llevar, siendo frío y calor al mismo tiempo. Ofreció su mano a la caída, ella se incorporó.

De nuevo estaban cerca. Él volvió a intentarlo pero esta vez sin pensarlo ella solo susurró “no, así no”. Extrañado se apartó, mirando a la joven que sentía como abrir la boca para decir esas dos letras y no darle un beso había sido un completo error. Se estaba separando de ella. Volvió el frío. Y no hablo del invierno.

“¿Y para qué todo esto si no querías nada conmigo?” preguntó él sorprendido por su reacción. “¿Y por qué todo tiene que ser tan rápido?” exclamó ella abrumada por la vergüenza y el miedo de nuevo. “No te entiendo” Replicó él.



“Quiero decir, ¿Por qué todo tiene que ser así? Hace cinco minutos estábamos hablando. Nos estábamos conociendo y por una vez creía que estabas viendo más allá de este empapado escote que marca todo lo que por dentro no tengo. Salí corriendo contigo bajo la lluvia y tú lo hiciste conmigo sin pensar cada uno en nosotros mismos. ¿Por qué ahora tengo que besarte si siento que no es el momento?¿No vamos a vernos más?¿Voy a ser una chica de barra que contarás a tus amigos el próximo fin de semana para después buscar a otra más? No, lo siento pero no soy así. Y pensaba que tú no eras así.” El joven esbozó una sonrisa, estaba alucinando pero ella seguía hablando. “¿Te hace gracia?¿O solo te ríes de mí? Caerme al suelo y la pulmonía que voy a tener mañana va a dolerme menos que la decepción que estoy teniendo. Podría entender que te moleste mi rechazo pero si ves que quiero conocerte. Que no quiero marcharme, solo esperar. No deberías extrañarte tanto. O reírte. Ser uno más de tantos al fin y al cabo. No sé...supongo que buscaba encontrar algo más que un vaso vacío al salir de ese bar contigo. Hace dos segundos estábamos a centímetros y aún abrazada a ti, con tu calor sentía escalofríos. ¿Sabes que siento ahora? Que solo eres una lección más para demostrarme que este (señala su corazón) es solo mío.” Él negó con la cabeza, dio un paso hacia ella y está de nuevo se alejó. “No, ahora no hay oportunidad. Has necesitado oírme decir todo esto para replantearte lo que estás haciendo. Ya no quiero tus besos y tu sonrisa de medio lado. Quédate ahí que yo me voy a ir andando. Necesito hacer de estos centímetros ahora unos kilómetros rotos que me olviden el tonto que he estado haciendo.” Y sin dar más opción bajo la lluvia ella desapareció.

Si tú fueras él ¿Qué harías tú?
O si fueras ella. Dímelo.

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Supongo que todos somos tormentas de otra persona. Distancias cortas que en segundos pueden volverse eternas. Caminos de ida y vuelta. O solo de ida. Y que bonito cuando es así. Cuando no, solo somos un kilómetro más en el cuentakilómetros de historias perdidas con las expectativas de un futuro que podemos crear también nosotros mismos. Olvidamos que igual que para nosotros ellos/as son kilómetros de distancia hacia una historia que parece que no merecemos, igual que ellos, nosotros también podemos ser la razón de que ese chico nunca más vuelta a intentarlo del mismo modo o ser el mismo. No se, piénsalo y dime cuantas veces has caído en esto. Dímelo.


Llueve sobre los dos y ninguno fue capaz de no decir "adiós"



martes, 25 de octubre de 2016

Respirar sin aire
sintiendo que todo te falta
un hombro donde llorar
una nube donde ocultar la tormenta
no sé, un apoyo sin más.


A todos nos pasa, llegan esos días que sobrepasan la cabeza y atrincheran el corazón. Toca la puerta alguien, abres encontrando que tras ella sólo estás tú. Una vez más tú, desamparado en la soledad de un día más que te consume y te hace querer gritar.

Ahora es el momento, abre la libreta. Explota tus pensamientos, escribe (o sangra) las heridas que chilla tu corazón a pecho descubierto. Arma(te) de valor. Llena de aire el pecho, cierra los ojos y permite(te) que tu música te envuelva por completo. A veces, por no decir siempre, en ti...esta es la melodía del silencio.

El silencio te hace sentir en paz. Nadie entra, nadie puede hacerte volver a llorar. Nadie puede romperte o decirte que no eres fuerte. Nadie puede hacer nada y sin embargo tú lo haces un día, otro y otro más.

¿Por qué atacarte?¿Por qué aferrarte a esa inseguridad?  Puedo decirte que eres mucho más que las palabras de un chico roto y unas malas lenguas, viperinas que solo quieren evitar verte volar. Puedo llenarte de cumplidos que si no ves tú...de nada servirá. Puedo darte todo hecho y no lo entenderás jamás.

Puedo hacer todo, pero tú puedes contigo. Superas todos los esquemas, limites que puedas imaginar. Te retas cada día abriendo los ojos y manteniendo(te) fuerte ante tus rotos. No es que no lo veas, es que no lo quieres ver. Necesitas escuchar de una voz más fuerte que “tú puedes, solo tienes que creer”. Y no se porqué. Refuerzas tu lado débil por no querer mostrar la guerra fría que vives todos los días a quien desearías que te entendiera. Y seguro, te entendería. Pero tú no te das esa oportunidad.


Empieza por ti, da el primer paso. Pon la primera canción, abre el primer libro y no dobles la página. Sigue pasando. La vida es una lectura continua y tú tienes que seguir avanzando.

Los demás solo compraremos tu libro y desearemos ser uno de los puntos y aparte que marquen en ti nuevos y preciosos principios. Alguien intentará provocar precipicios pero tú, si tú, vives más alto que cualquiera de sus intenciones. No debes olvidarte por nadie. Jamás.



Hazlo, inténtalo y me entenderás.



Al fin y al cabo, solo soy un paracaídas roto que sin seguro hoy por fin aprendió a volar. 

jueves, 20 de octubre de 2016

CHOQUE FRONTAL

No soy fuerte,
me gustaría creer que sí
ponerme la música de Leiva a todo volumen
y dejar(me) llevar para no sentir.

Tanto hundirme en el sincericidio
de tus promesas he acabado como ellas,
rota
y un poco más negra de lo normal.

He adoptado a la Luna como musa
o a la noche como estado natural. Aún no lo se.

Aún no lo se,
dejé de buscar razones para escribir
o escribir(nos)
cerré la caja de música (una vez más)
olvidando uno a uno todos los pasos
los bailes que escondía entre folios
y alguna que otra
debilidad añadida como cicatriz
emocional en todos mis cuadernos.


Me he dado un golpe contra la vida
y ella me devolvió todo con un derechazo
que no esperaba:
Tu despedida, mi partida en dos
mi nueva herida.

Un choque frontal de dos donde solo uno salió mal parado. Y una vez más, alguien fui yo.


lunes, 17 de octubre de 2016

Feliz día escritoras, guerreras ¡MUJERES!



Hoy, echo la vista atrás a todas aquellas almas puras que escondían sus secretos en diarios llenos de mil escrituras preciosas. Pienso en sus miradas cabizbajas por fuera y llenas de mundos por dentro. Que coño mundos, eran universos. Recuerdo un mundo lleno de machismo y muy poco optimismo hacia el feminismo o la mujer. Recuerdo todo, incluso las historias que los libros ocultan y ningún padre contaría. 

Vivo en un país que habla con emoción de la palabra "orgullo" recalcando que siempre han dado un gran papel a la palabra "tolerancia"....¿Gracioso verdad? Si tus antepasados levantasen la cabeza y vieran lo que hemos hecho con todos sus pasos...cambiarían un abrazo por una patada en las costillas. Vivimos en una época afortunada, y sí, digo afortunada ¿Qué por qué? Tenemos los medios, la posibilidad y podemos firmar un papel con nuestro nombre sin miedo a que mañana un supuesto "Dios" o el genero contrario nos tache de anti natura por ello. Efectivamente, esto va por ellas. Por todas y cada una de las niñas, mujeres que salieron a la calle luchando por nuestros derechos. Por sacarnos del trapo y regalarnos un pupitre en un espacio que antes teníamos prohibido. Por esconder los diarios en un hueco de un sótano vacío y retratarnos el mundo en su mas cruel realismo y pesimismo. Por darnos verdad, valor y también valores. No solo morales, en todos los sentidos. Por no usar su cuerpo como arma y atacar con la voz como escudo. Por caer en la lucha y aún así seguir levantándose paso a paso sin la bandera blanca colgando de sus manos. Por las lagrimas detrás de los golpes que recibieron y las memorias que para sí mismas escribieron en todos esos cuadernos. Por la valiente que decidió ser primeriza en escribir una crónica y mandarlo a un diario con nombre de hombre, arriesgandolo todo y animando así a más como ella a salir de sus miedos. Es triste todo lo que han tenido que pasar para darnos este presente y lo poco que lo valoramos...Muy triste. Hemos tenido que pasar mucho, todas somos el resultado de mil guerras que otras pelearon por nosotras. 

Hoy, 17 de Octubre, alguien decidió alzar la voz y celebrar sus muchas luchas perdidas o ganadas...aunque fuera sobre el papel. ¿Cuantas salieron?¿Cuantas no se rindieron?¿Cuantas puedes ser tú en un futuro y lo estas ignorando? Estamos perdiendo los derechos que otras con sangre y sudor se ganaron a pulso y sin embargo, no pudieron disfrutar. Nos dejaron eso a nosotras y mira como lo hacemos...No sé, me encantaría cambiar el mundo, inculcaros el otro lado de la historia y sus principios. Ojalá algún día podáis entenderlo. En todos los aspectos, de verdad que sí. 

También quiero agradecer a mis antepasados, estén donde estén, todo lo que hicieron. Y a mi madre, abuela y bisabuela que con esfuerzo (esta última, sin nisiquiera saber escribir) me enseñaron como era una maquina de escribir y cómo sacar todo este caos de mí. Gracias escritura por existir pero aún más doy gracias a cada mujer que me hizo llegar hasta aquí y me ha dado la oportunidad de ser así. 

Sois grandes, valientes y sin duda...mis más grandes heroínas en la contraportada perdida de algún manuscrito anónimo perdido en más de un papel. Gracias por todo señoras, sin vosotras esto no sería posible. Por vuestros pasos hoy más de un precipicio se ha salvado de la caída. Yo misma, asi que solo puedo decir: Gracias. 


Vosotras fuisteis fuego donde nosotras solo seremos ecos de un bonito incendio. Que orgullo pertenecer a este grupo y este genero. Prometo no olvidarlo nunca. 


¿Puedes hacer lo mismo tú?