miércoles, 29 de marzo de 2017

"Se feliz"

"Se feliz" Esas fueron mis palabras. Justo ahí, en el hueco entre una pausa y una despedida de nuestra historia con paracaídas. Sigo pensando que quizá fue un error; se nos daba mejor sujetarnos a la cuerda floja que tirarnos al vacío sin ninguna medida. Siempre fuimos más de turbulencias que de coherencia. Teníamos el mundo en nuestras manos, supongo que por eso nos apretábamos más y más fuerte en cada momento. Ahora he llegado a pensar que solo era un modo de decirnos "No vamos a soltarnos. Te lo prometo." sin palabras; mano a mano. Cicatriz a cicatriz. Latido a latido. Amor por amor... 

Así fue, llegaron mil tormentas; vendavales llenos de inseguridades, discusiones; miedos a raudales y tú seguías ahí. Yo seguía contigo. Abrazándonos fuerte, apretándonos las manos. O los miedos. No lo sé. No importaba. Seguíamos de pie; como las hojas que se mantienen firmes contra el viento en pleno otoño. Nosotros seguíamos caminando. 

Pisamos bombas de relojería unidas a algún que otro pánico también llamado "terror a perdernos y no saber nada más"; Nos rozamos, conocimos con detalle los extremos que delimitan la palabra "FELICIDAD". Apostamos por casi y sin embargo dimos todo. Nos regalamos y reprochamos tanto que llegados a ese punto; al momento; al estúpido "quiero y no puedo" ; la decisión después de muchos gritos a media voz. El carraspeo de un adiós a media voz anudado en el corazón. Me tocó a mí pensar en ese momento por los dos. 

Pensé en todas las noches que dormiría con el ruido de tu silencio y no tu sonrisa. Reflexioné por toda la ciudad que te rodeaba esperando tu permiso de entrada. Me temblaba la vida al ver cómo todo nuestro futuro se reprogramaba. Te quería tantísimo que sentía que merecías más. Que esto ya no bastaba. Que yo no bastaba. Pensé en todo eso; en los paseos por Gran Vía que ya no daríamos o cómo La Puerta del Sol no nos regalaría una campanada que repitiera nuestro "Otro más. Volamos, lo conseguimos" (...) Me dolió más de lo que duelen cualquiera de estas palabras; Evaporé la esperanza que tenía sobre nuestras promesas. Nos puse por delante, por un segundo casi me detengo. Pensé en ti. Pensé en ti feliz. Pensé en ti sin ataduras. Pensé en tu idea de libertad más absoluta, en cómo necesitabas ese paso. Pensé en ti. Y me decidí. Sabía que me querías pero necesitabas más quererte a ti por un tiempo. Te di el aire. Me corté las alas. Aterricé. Nos despedí. Así fue nuestra verdadera detonación. No hubo culpables; no hubo nada. Solo nosotros y nuestra tonta manera de querernos por encima de todo esto. 


"Se feliz" repetí, lo repetí tantas veces que ahora me doy cuenta que esas dos palabras unidas al desenlace que elegí (sin mí) se han convertido en mi mayor miedo. El temor de esta niña bailarina partida por la mitad en su mejor sinfonía. "Quiero lo mejor para ti pequeña" repetiste tú; maldito estúpido...no digas eso. No hagas eso. No me hagas repetirte que la respuesta a eso hasta hace poco siempre fuimos los dos. No hagas que no quiera soltarte. No hagas que extrañe la sensación de cuidarme contigo. No. Cállate. Vuela. Sigue apaleando nuestros recuerdos en carcajadas fugaces, medias lunas o rutas intermitentes. Sigue siendo tú con otras. Sigue haciéndolo, es la mejor manera de que yo también quiera ser yo sin partirme la boca cada vez que pienso en la tuya rozando las suyas. Déjame recordarnos así. Dame una pausa. Danos un respiro. 


Podemos ser felices. Algún día volveré a verte como el amigo que eres. Nos recordaré como esa época en que todo era posible, incluidos nosotros. Cuídate. No abras el pecho por nadie. No borres mi huella. No abandones nuestra casa aunque te lo pida. Yo tampoco lo haré. Podré abrir la puerta a mil turistas; capturar momentos con personas que una noche u otra se que no volverán. Puedo. Podemos. Pero no dejaré entrar a nadie más. Nadie tiene permiso para provocar este huracán emocional que contigo solo quería volar sin parar. Nadie podrá ser tú. 


Por favor, no dejes que nadie te haga creer que alguien puede ser yo. Nada será como los dos. No taches mi nombre por otro. Escribe, reescribe y borra a mi lado; pero nunca a mí. Prometo hacer lo mismo. 


Prometo cumplir. Prometo yo también seguir mi consejo siendo mi propio "Se feliz" en presente, futuro y no mirar más a nuestro pasado. Tienes mi palabra de que bailaré hasta llenar la pista y compondré al final de cada día una canción con pronombre "Yo, conmigo, por mí" nada más.  Prometo que así será. Seré. Estaré. Viviré plena, feliz y completa sin ti, contigo, conmigo y por los dos.






Twitter: @versand0nos 




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