sábado, 21 de enero de 2017

He escrito tantas veces al amor que olvidé cómo era eso de escribir para mí. Y no pienso permitirlo más tiempo.


Hoy te has levantado con el estomago en la garganta, las mariposas en los dedos y los ojos llenos de recuerdos que no deberían doler pero, sí, escuecen como si hubieran sido ayer.

Te has sentido sentido insegura y una vez más has rechazado el reflejo del baño porque no estas dispuesta a verte hasta quererte otra vez. Te has retado con las canciones más tristes y sí, has ganado de nuevo evitando sentirte como antes del día en que te despediste. Y aun con todo esto a tu favor sigues agachando la cabeza, escondiendo las piernas en la barriga cada noche para ver si la patada llega hasta el corazón y borra lo que antes te hacía sonreír dejando rastros de dolor.

Pero no, ya esta bien ¿no crees? Ya ha sido suficiente masoquismo emocional para un cuerpo tan joven. Ya te has dicho de todo. Has dejado que otros también te digan cómo y cuando hacerlo. YA NO MÁS. Eres más que el reflejo roto que evitas mirar en el espejo. Eres calma llena de tormentas preciosas por dentro. La música que hasta el más alternativo escucharía en un día gris sin mucho más que hacer para callar todos los demonios que le comen día y noche llamados remordimientos. Tienes la mirada rota más preciosa que he visto jamás. La tierra reflejada en tus pupilas tristes que dejan de vez en cuando vislumbrar el sol en pequeños momentos de felicidad. Eres fuerte en tu debilidad más absoluta. Te tiembla hasta el alma cuando tienes que levantar la voz. Pero gritas, joder que si lo haces, más alta que nunca y tan imperfecta como siempre. Y quiero que te encantes asi. Miedos incluidos, inseguridades cargadas camufladas por una sonrisa que cuando no es real no se la cree nadie ni pintada. Necesito que te quieras creativa, espontanea, natural, siendo tú misma. Te suplico que dejes el negro para la ropa y lo alejes del corazón. Te lo pido por favor porque te estás abandonando otra vez. Estas dejando entrar ojalás que el miedo te impide disfrutar al 100% . Por favor, mirate. Puedes conseguir todo cuanto quieras. Puedes tenerlo todo con solo pestañear y no esconder las lunares o pecas que te hacen inocente a la par que genial.

Puedes tener todo pero empieza por tenerte a ti la primera en tu lista de sueños cumplidos y no imposibles sin más.

Estaré encantada de descubrirte.


domingo, 8 de enero de 2017

Amor paracaidista pt. III (y última)

Luces rojas. Detonación y adiós. Llegó con la fuerza del otoño y se despidió de nosotros con la frialdad del invierno. Los mensajes de madrugada ya no colapsaban su buzón. Las cartas de amor eran un papel más quemado en su cajón. La sonrisa tonta fue sustituida por una curva temporal en proceso de reconstrucción que ni ella misma sabe cuanto durará. Por primera vez fue más que un corte por las alas. Los dos sintieron lo mismo. Era su propia autodestrucción llamando a la puerta de su corazón sin permiso; obligandolos a aterrizar sumisos a una despedida que rompía con todas las promesas y compromisos que juntos habían escrito. 

Fue triste. Y también demasiado cierto. Ella ya no tenía fuerzas para suspirar por amor al viento. Él sentía un peso en la espalda del mundo que atrincheraba su corazón. No podían quererse bien. Los dos sabían que esto solo era cuestión de tiempo. Y que putada...el momento de tocar tierra, de soltarse, de quererse por primera vez a medias sin saber muy bien que pasará. Él es fuerte por los dos, finge que puede seguir día a día sin escuchar su voz al otro lado del teléfono. Hace de tripas corazón sabiendo que cada madrugada será un reto que aunque intente superar en otras camas; ninguna serán ella. Nadie tendrá su vértigo lleno de dulzura. Nada será como los dos. Ella en cambio ha tirado la mochila. No quiere volar por un tiempo. Abrió la cremallera de sus miedos y se deja conocer por primera vez por dentro y no solo por él. Esta acojonada sin sus alas. Se tambalea cada mañana con su inseguridad disparándose casi sin querer al pecho con una pistola que no tiene balas de metal pero quema más que ninguna por dentro. La música suena más baja. Los dos a distintas alturas separados por una distancia absurda. Los dos rotos. Los dos queriéndose en silencio. Los dos siendo uno por separado. 

Y ahora, ¿qué? los móviles están fuera de cobertura emocional, las estrellas ya no brillan junto al paso del tiempo que cada día sienten que es más fugaz. Ya no estrechan manos, esconden ruinas. Ya no sonríen de verdad. Ya no se descubren, incluso se alejan. El orgullo es la nueva bandera que ondea la cumbre de sus caderas que una y mil veces fue sinónimo de guerra entre sus piernas. Ahora qué te preguntas...ahora nada. Se acabó el cuento sin alas. La chica paracaídas abandonó tras la caída y él, loco paracaidista sigue pensando que el cielo es demasiado grande para quedarse quieto viendo pasar la vida. Vuela, vuela y no frena buscando algo, alguien que le haga olvidar que ya no tiene su sonrisa. 

Puta distancia. Maldito aterrizaje. Jodido adiós. Se acabó. 




sábado, 7 de enero de 2017

¿Es que no lo ves?


@versand0nos & @helmermait



¿Y es que no lo ves? Estoy aquí, al otro lado de la historia esperando que me rescates de lo que para mí es una pesadilla. Me he ahogado al ver que mis lágrimas caían y yo no las podía parar porque tú ya no me mirabas. Me he quemado, al arder de rabia, al ver como la acariciabas a ella. Y ahora me duele el cuerpo, desde los pies hasta el último verso que te escribí, al recordar cada recuerdo que esta producido en tu fabrica de sueños cumplidos. 

Pero para mí siempre vas a ser un objetivo principal. Una prioridad emocional que tira mi seguridad al suelo con un "hola que tal". El único capaz de tambalear estos rotos hasta curarlos, reabrirlos y precipitarme al vacío de mi misma una vez más. Y aquí sigo, viviendo de recuerdos desde que nos desconocemos; saludando a mi orgullo que me recuerda aquello que nunca más seremos. 

Y que idiotas fuimos. Y que tontos seguimos siendo. Que por el puto orgullo no somos capaces de mirarnos y decirnos "te echo de menos cada noche en mi cama". Porque estoy harta, harta de tener que consumir recuerdos para poder sobrevivir, aquellos en los que recorría sin mapa tu espalda y cada madrugada me perdía en ella. O aquellos en los que te cogía de la mano y corriendo como niños te llevaba hasta nunca jamás y te plantaban un beso. 

¿Te acuerdas? Es cierto. Tuvimos todo cuanto merecemos, fuimos felices incluso llenos de peros. Dabas sentido a mis versos con un te quiero y me partías en dos con cada hasta luego. Escribimos tantas veces "siempre" que el punto final llegó con un "nunca" que no esperábamos. Y es así. Mis manos aún tienen memorizada la ruta de tus grietas; y joder, que bonitas eran. Sin embargo los dos hemos cambiado. Tú apaleas tu orgullo sobre otros cuerpos y yo he preferido en cambio dejarlo todo a un lado. Curarme por dentro; rehabilitandome con este "sin ti" en un presente que nunca hubiera imaginado. Puto amor dicen. Jodido adiós digo yo. 

Gracias Helen por bailar conmigo hoy y siempre.



domingo, 1 de enero de 2017

Chica paracaídas pt. II

Sopló una vela sobre la tarta de nubes que tenía por corazón. Raspó las rodillas al chocar emocionalmente contra el suelo dejando al aire las averías que habían provocado el aterrizaje forzoso de ella misma contra el eco vacío de su ahogada, triste y ahora baja voz. 

Aprendió por fin a decir que no, abrió la mochila llena de provisiones en dosis grandes de orgullo y corazas anti-destrucción. No sabia muy bien que quería de la vida pero sí qué esperaba de si misma en esta nueva estación. Miraba a su alrededor y donde antes había cielo; ahora solo hay suelo, realidad y ningún lugar para la ilusión. O el amor. No sabría que decir. Ella misma aún no ha sabido cómo responder a esa cuestión. 

Y tú preguntas, ¿Por qué necesitó un choque frontal con su pecho de hielo para cerrar su corazón y empezar de nuevo? no estarías equivocado si pensaras que ser así es un error. Que se esta rindiendo porque su vuelo ya no es cosa de dos. No estaría mal si pensaras que la chica paracaídas se esta transformando en la chica hundida o resignada ante el caos que para ella supone seguir con un punto final escrito en el corazón. No estarías equivocado pero tampoco en lo correcto. Y te explico porqué... 

El vuelo de su cuerpo no fue involuntario. Ella decidió que después de muchos aterrizajes cargados de miedo, distancias mudas, abrazos invisibles o besos sempiternos era este el momento de parar, coger aire y pensar si merecía la pena seguir alzando el vuelo por quien no la acompañaba ya ni en la avioneta de su vida. Ni sujetaba sus dedos. No compartía su vértigo y los latidos ya no sonaban al unísono. La música estaba acabando y antes de quedarse sorda, afónica emocional o solo muda decidió esto. Saltó al vacío sin paracaídas, dejó la mochila que cargaba en su espalda en cada salto antes de realizar el vuelo. Voló libre, descendió bruscamente y en un primer momento no aceptó que había accidentado contra el suelo. O la realidad. Llámalo como tú quieras. Y ahora...puedes seguir pensando como quieras pero yo admiro su vuelo de emergencia, las cicatrices de sus rodillas. Y también las que lleva por bandera en sus ojos; reflejo de su roto corazón azul cielo que un día voló alto por ella. Y por dos.  

La admiro porque se levantó sin lagrimas. Limpió sus heridas, levantó la cabeza y agachó el dolor hasta pisotearlo con las botas de su valor. Olvidó el temor sustituyéndolo por sonrisas. Cambió sus lagrimas por sarcasmo y buen humor. Se hizo fuerte aprendiendo a ignorar a su corazón. Construyó un muro de carga alrededor de  su pecho de cristal que necesitará algo más que un francotirador como él para volver a sangrar. Y ojalá nunca pase. Hoy se que no pasará. 

Felicidades chica paracaídas, por fin has aprendido que volar no siempre significa estar tendida por la cima. Que puedes hacerlo sobre el suelo y mejor aún sobre tu sonrisa. Gracias por aprender tan rápido. Gracias por ser yo. Gracias por ayudarme a reconstruirme a mí. Eres mi mejor baile porque llevas mi nombre y nunca suenas como una canción. 



Y tú, ¿Cuando vas a ser tu propio paracaídas?


Gracias por volar conmigo. Sois la mejor pista de aterrizaje de esta chica paracaídas.