domingo, 2 de octubre de 2016

Cara o cruz ¿Qué eres tú?



Erase una vez hace muchos años en un punto muy muy lejano de donde nos encontramos...Una niña, hoy mujer, contaba monedas en el suelo. Lo hacía cada día, coleccionaba peniques, pesetas, coronas como si cada una representase un sueño que ella se proponía lograr. Su abuelo la llevaba todos los días a un parque próximo a su casa donde otros ancianos tiraban monedas en lugar de pan (y sí, en un charco en vez de a las palomas). El resto de niños jugaban en los columpios, hacían juegos estúpidos pero ella sólo saltaba los charcos...y recogía monedas, un día una, otro día más y así una y otra vez....

Los años pasaron y la niña creció. Las monedas dejaron de estar en el suelo y empezaron a estar enmarcadas a su lado en un estante que le recordaba cada paso que había dado hasta ese momento. Su abuelo seguía yendo al parque pero ya no veía a su niña saltar a los charcos. Ahora era ella quien abría el paraguas a su lado en el banco. Cuando llovía, y cuando hacia sol también. Las monedas ahora eran todas iguales, el famoso Euro había llegado a todas partes. Ya no había magia en los charcos y la gente no paseaba con la misma ilusión.

El tiempo siguió pasando, como los años y un día su abuelo no se levantó para ir al parque. "Es tarde pequeña. Prefiero dormir." No necesitó decir nada más, ella lo sabía. Paseó sola durante horas, intentando entender, comprender porqué la vida tenía esta forma de ser. Por el camino, se cruzó con otra chica, también cabizbaja pero ella empapada por no tener un paraguas para evitar la lluvia que rodeaba a las dos. Las dos se miraron, sin saber muy bien qué estaban haciendo o qué estaban sintiendo. Sonrieron, sin razón. Por educación, sí, o no. No lo se. Pero ese día, bajo la lluvia y sus problemas la moneda de la vida enseñó sus dos caras. Una cubierta por el paraguas en forma de cruz, la otra completamente al descubierto, de cara a la tormenta. Completamente diferentes, opuestas hasta en sus caminos. Pero ahí estaban las dos, con el corazón roto y una mirada de "Te he estado esperando mucho tiempo. Sácame de mí por favor." No cruzaron más palabras, solo una mirada. Y no más. Nuestra protagonista no necesitó más.


Y es que a veces todo lo que necesitamos es ver en otro el lado opuesto de quien somos nosotros para entender que detrás de una moneda, una colección o una ilusión hay algo más. Mucho más. Y no deberíamos perder esa magia jamás. Quizás es una lección, o esto es un cuento que esta chica paracaídas ha decidido inventar para hacerte pensar.

No se, piénsalo. Mira tus monedas, tus ahorros y las aspiraciones que tienes con ellos. Los objetivos, lo inesperado. No se, dime tú de qué estoy hablando. Dímelo. Porque yo encontré mi cara cuando más marcaba la cruz en el suelo. Así que por favor, dime si esto es solo un cuento o también le ha pasado a tu corazón.


Salta conmigo.

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