viernes, 12 de agosto de 2016

Detonación sumergida.


 No es fácil explicar qué se siente en esos momentos en los que ya no puedes más ¿Es el límite?¿Es la realidad? Cuestionamos todo y nos respondemos nada, esa es la triste verdad. Caemos en la tentación de escuchar tristes canta-autores que como nosotros, también rotos, no saben qué hacer para poder avanzar. Abrimos la puerta de las dudas y cerramos la de la cordura para así, en soledad, darnos un poco más de atención a nosotrxs mismxs recordándonos siempre donde estamos y porqué aún nos sentimos al borde de este cataclismo emocional que bien llaman por ahí "volver a empezar".

¿Es miedo a saltar lo que te impide sonreír, seguir y no preguntar? No, es pánico a tener los cojones de descubrir que puedes ser mucho más. Es escribir en un cuaderno "hoy puedo" y la misma noche tacharlo con boli rojo porque sabes que no lo cumplirás. No es estar triste, es engañarte por no querer estar bien , no es el amor, eres tú aferrándote a un ayer por no saber qué puede mañana o como la vida va a ser contigo, si será otra hostia o solo calmará el castigo que tú mismo te has impuesto encerrándote en tu propia soledad.  Que no, que no es la vida. Que no joder, que no es el miedo. Que somos nosotros y aquí no hay buenos o malos, esto no es una peli de vaqueros donde a la luz del alba una bala responderá por nosotros y nos devolverá la calma. ¿Qué no te das cuenta? Que ellos solo son tontos que comentan, espectadores sin idea de cine ni de qué decir cuando ven pasear a una estrella. Que sí, que eres luz y todas aquellas cosas que tú mismx dijiste "NO". Que no eres los complejos, eres quien rompe el espejo y sale de el sin preocupación. Que no eres el murmullo, eres el grito que puede llenar el vacío de este y cualquier roto corazón. Que no eres una canción triste, eres la más bonita banda sonora que sin duda Sparks hubiera elegido para hablar del corazón.

Que no es el dolor, es la puerta hacia algo mejor. Que no, no se acaba el mundo porque el único planeta que sigue ahí y nunca se mueve...ese, sí, efectivamente, eres tú. No es él, no es ellos. No son las palabras bonitas, los te quieros nocturnos y los vacíos en el silencio. No es el sexo, el deseo ni la pasión del momento. No es todo eso, no es nada. Eres tú, viviendo cada momento.

Das poder a otro nombre, a un recuerdo por algo en lo que tú también fuiste protagonista y hiciste sin duda, de algo triste o banal, algo precioso y digno de recordar en mil y un cuentos. Das poder a tu alrededor sin ver qué si están ahí, rodeándote o dañándote es porque eres importante. No se si lo ves...que todo esto solo son palabras de una chica que como tú, ayer también vio su mundo caer. Que te entiendo y por eso se que detrás de ti hay algo más que 50 barreras y 100 maneras de complicarte la vida por evitar ver la belleza que tienes por simplemente ser lo que eres: Un hombre, una mujer, una persona con sentimientos que por miedo no crece, se estanca y se deja vencer.

Ya está bien joder, levántate. Nadie te está frenando, eres tú quien solo decide retroceder una y otra vez. Ya está bien...sacalo todo fuera, déjalo arder. Eres una bomba sumergida en el mar de la huida y ya es hora de salir a la superficie, explotar de una puta vez. Puedes, debes y si alguien sale herido solo será testigo de todo lo que un día en silencio quiso consumir y no dejar salir. Hazlo y por fin, se feliz.


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