martes, 14 de junio de 2016

Chico grietas (pt IV.)

Obsesionado con tu dolor, olvidaste ser tú mismo y como en una ecuación siempre hay más de un factor, claro que sí, pero para que funcione primero hay que estar bien uno consigo mismo, no dejarlo todo sobre la cuerda floja del “hoy sí, mañana de nuevo lo mismo”.

Dime si estás dispuesto de verdad a ser el factor principal de esta operación que otros llaman “la vida y el corazón”, dime si por fin vas a dejar de buscar salidas de emergencia y vas a salir por la puerta grande, como los héroes y sin huidas. 
Dímelo sí, dime si por fin vas a atreverte a ser tú sin pensar en qué, cómo y lo que otros te digan. Ha llegado la hora, sé que una parte de ti desde hace tiempo lo asimila (…) pequeño chico grietas, no dejes que tus buenos pasos se conviertan en ruinas.

Porque en medio de un campo en ruinas siempre hay una flor, que a la par que tú, puede marchitarse y dejarse enterrar en su propio dolor (…) resulta que no, que pierde pétalos día a día pero también se regenera y renace de raíz por lo que otros llamarían “amor” tu amor, el que sientes que no das suficiente, el que te frenas y aceleras y va más allá de tu mente.

Necesitamos tropezar mil veces para a la mil y una darnos cuenta de cuan cerca estaba el paso definitivo, la lírica floral que describo y la que cada día te hace sentirte un poquito mejor contigo mismo.

Ya era hora…ya lo necesitabas ¿no te parece? Ser feliz es más que una frase y un diálogo de dos con promesas y eufemismos (…) es pelear, guerra y paz, calma y tormenta y aún así, al límite de todo saber por quien darías la vuelta sabiendo que esa persona seguirá ahí, esperando a que lo hagas sin más. (con los brazos abiertos o cruzados no se joder, esa seguridad. Sabes de lo que hablo, sé que lo sabes y no hay más).

Has alcanzado lo más alto pequeño chico grietas…deja de pensar en el cómo has llegado  y limítate a vivir ahí, sin más. Se tú mismo al 120% porque tienes el 1200% de posibilidades de que así es como (te) ganarás y nunca, nunca más volverás a agrietar(te), nada más dolerá igual (…) empezarás a dar color a lo que antes engravecías, lo más triste mañana puede ser un motivo de alegría y una razón para borrar una lagrima, la cabezonería que imposibilita arriesgar, dar o sentir sin más.

No sé...a veces una sonrisa llena de grietas es mejor cuando la reconstruye una costurera llena de ganas de apostar (por ti) y sí, también por los dos.


Hoy es tu turno pequeño, déjalo pasar y deja(te) ser tú.


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