viernes, 10 de junio de 2016

Amor paracaidista (pt II).


Sigo en la ventana como cada madrugada, observando las estrellas y pensando si tú harás lo mismo o si me imaginas solo a tu lado en la cama. Bajo la mirada de vez en cuando, no es el móvil ni la luz (...) eres tú el que llama "¿Duermes?" siempre te preguntas cuando tardo más de 2 minutos en contestar, maldito tonto...para dormir primero quiero dejar de soñar y tenerte aquí, cerca, en mi realidad. 

 Se me escapa la sonrisa tonta, nunca se bien qué contestar "¿me hago la dormida o contesto una negativa sin más?" la primera opción siempre me resulta divertida pero pienso que cada minuto con esa tontería es un minuto que pierdo de disfrutar contigo cada día y no, no puedo perder tiempo con tonterías. En ocasiones te odio, sí, te odio porque me haces perder todos los seguros que sujetan este paracaídas...que yo soy una mujer ¿vale? pero contigo soy una niña, frágil y feliz, pero una niña. 


Te contesto, joder claro que te contesto pero sin emojis, sin nada sólo un texto "¿Dormirías tú?" cierro la conversación, me gusta el sonido del móvil cuando se que vas a responder a eso (me gusta siempre, pero eso mejor guardémoslo en secreto) y vuelvo la mirada a las estrellas, cada cual más bonita y más brillante dependiendo de su situación. 

 Ninguna brilla más que yo, lo noto en los ojos cuando la mente no piensa en una y se parte en dos (...) eternizas mis constelaciones favoritas cuando me haces esperar por leer, susurrar o oír tu voz. Maldito paracaidista ¿Qué tienes que pensar tanto? me inquieto a cada rato y pienso que esto también pasaría si la distancia no estuviera entre los dos. Yo hablando, tú riendo porque no me callo. Yo callada y tú pensando, yo desesperando pero con la diferencia de que ambos dos sabemos que acabaríamos el problema besándonos. 

Y que puta es la distancia, decimos los dos a diario "y que puto el corazón" a veces pienso yo, escoge el camino que menos esperas y cuanto más lejos parece que mejor ¡pues no! Abrazar cojines, almohadas como si fueran su hombro no es fácil corazón, escucharle llorar o reír y no ver sus pupilas averdosadas mirando hacia mí no es fácil no...pero claro ¿qué hay de verdadero en lo sencillo? Eso me lo enseñaste tú, corazón (...) nada lo es, y por eso sabemos que es amor. 

Miro al suelo "¿y si un día abres la ventana y simplemente estoy ahí" dijo él, suspirando pensé yo "ojalá fuera hoy, pero no" y cada noche vuelvo a hacerlo como si cayese del cielo y una nube lo pudiera traer hasta donde estoy yo. 

¡Prrr! Vibración, es él y no, no me devuelve a la tierra, abro el mensaje y me lanza al punto más alto del espacio exterior. Tiene la magia, el don y no se cómo de decir siempre lo mejor entre los dos. Dos palabras, ocho letras y un mensaje directo al punto más vertiginoso de este cuerpo escritor: "Te quiero" 


Puñetero cretino, otra vez más haces que mi corazón paracaidista tenga pánico y euforia por el vértigo que siempre siente hacia el amor. Me haces temblar y querer saltar (más lejos o a tu lado mejor) y sí...supongo que somos dos paracaidistas atrapados en este viaje de dos puntas que equidistan para encontrarse en algún punto (y no hablo solo de nuestro interior, ahí ya saltamos sin seguro y en un vuelo sin motor). 


Tenemos más de 600 bailes pendientes, vuelos sin motor planeados como reincidentes y un millón de delitos en el aire que no podemos contar a nadie donde sólo los milímetros de nuestros cuerpos estarán presentes. 


"Imagina que vuelas muy alto y somos más que dos valientes, imaginame contigo...y seamos otra vez dos soñadores y paracaidistas reincidentes".




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