martes, 12 de abril de 2016

El título es tu nombre.



Claro que tengo noches a solas donde el insomnio me recuerda que a veces soy y me siento mala persona, claro que muchos días soy lo que otros quieren que sea, me fallo a mí, te fallo a ti conciencia: me decepciono los fines de semana pegada a más de una botella con sabor a funeral. 

Pero no soy así, no soy mis insomnios, reflejos rotos o los sueños que quise y nunca podré cumplir. Soy las cicatrices, las batallas que me rendí un día pero hoy por fin vencí, soy todo cuando ayer me sentía nada. A ratos es extraño, no me acostumbro a sentirme feliz del todo, cuando ocurre, huyo, corro y intuyo que algo va a ir mal. Lo provoco yo, sin querer y sin más porque nada puede pasar cuando eres tú misma la que coges las cuerdas de tu vida y aprietas fuerte, una vez más...


La soga de vuestras voces y insultos ya no aprieta mi cuello, las muñecas que antes no me sostenían ahora soportan mil cien kilos de alegrías, momentos llenos y otros un poco más vacíos. Hoy me quieren, y rota yo también quiero. No disimulo mis cristales y los puntazos y riesgos que dan mis roturas si te acercas demasiado pero aún asi, dejo que te acerques. 

Y aún con mis noches a solas, rotas y llenas de poca cordura (..) hoy me siento bien, no feliz pero sí plena. No mujer, pero sí adulta; no lo que tú quieres pero sí lo que yo he decidido ser. El dolor no es interminable, tiene la duración que tú quieres que tenga; llorarás a veces y muchas de alegría, sentirás emoción y joder igual que yo, volverás a saber que es vivir con y sin amor. Solo contigo y siendo tú.

 ¿hay algo mejor? 

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