miércoles, 13 de abril de 2016

¿Bailamos?

El viento muere
como un ‘nosotros' sin aliento,
momento perfecto para izar velas
y dejarse llevar,
jugar al escondite
entre tu mirada y mi silencio
o tus labios y mis versos.

Hacer poesía, primavera, verano
o como quieras llamarlo,
desnudar el invierno
y exhalar el último deshielo
congelado en gris.

Gris tormenta
con vértices azules
de deshielo emocional
y algo de añil.

Ausencia en formato adiós,
dos sílabas que ambos sabemos
que no merecemos;
tercer estante a la izquierda,
un último abrazo de despedida
y un suave susurro que nos rompe
poco a poco.

Un invierno, dos o puede que tres,
miradas vacías
y heridas sangrando
que no curan, ni cicatrizan.

Dos letras, más bala que palabra,
pupilas cargadas de ellas
y bocetos que hablan de ti
entre versos olvidados,
roturas y descosidos.

Me prometí que dejarías de doler(me),
que dejaría de beberte entre sorbo y sorbo
e intentaría olvidarte,
pero no puedo joder.

Que tú eres noche y yo soy día,
polos opuestos,
la típica mentira
si fuera así,
mi ocaso salvaría tus noches de estrellas partidas

y esta noche no te irías.

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