miércoles, 6 de abril de 2016

Amor paracaidista. (Pt I)

Me había rendido a soñarte 
hoy, 
he decidido salir a buscarte.


Me he vuelto a levantar al lado de un hueco vacío deseando y soñando que mañana fuera más tuyo que mío, mirando el móvil como una tonta he vuelto a desear que me lo quitaras de las manos y me llenaras la mañana de besos o de palabras entrecortadas con tus labios a centímetros de los míos como un "no sé porqué estamos aquí y ahora, pero no te vayas." He sonreído, me he lavado la cara y me he limpiado de sueños y tonterías este triste día de Miércoles con sabor a Domingo.

Te he llamado preguntando(me) como una niña pequeña si hoy tú también has sentido, buscado y imaginado lo mismo. Tu silencio no me contesta, pero tu sonrisa al otro lado del teléfono te delata: Mis preguntas te matan. Siento como te sacudes el pelo y seguro ahora estarás bajando la misma mano por la nuca para contestarme un día más: "¿Y por qué no estas aquí?" Maldito cretino, sabes como hacer que una chica paracaídas como yo se quede sin saber que decir y solo quiera volar alto, sin vértigo y contra el viento si es hacia ti.

No sé bien qué decir y me limito a dejar(nos) sentir, ahora es el silencio quien me delata a mí y tu risa al otro lado (..) con el corazón en la mano eres tú quién vence al vértigo y de un salto me preguntas "¿Y si mañana bajas y simplemente estoy allí?" Y de repente, descubrí que el vértigo de vez en cuando también puede significar felicidad. Joder, tiene tu nombre ¿Qué podía ser más?

¿Quieres ser mi pista de aterrizaje? 
prometo amarte más que Diego Ojeda
en cada amerizaje 
y no dejar nunca de buscarte para volver a encontrarme.




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