sábado, 19 de marzo de 2016

PUNTO Y COMA.

¿Cuántas veces te has tragado silencios en formato de grito?
¿Cuántas veces (te) has tenido miedo y cuántas (te) has hecho daño sin querer?
¿Cuántas veces has naufragado en tus propios mares y océanos?
¿Cuántas?
¿Y cuántas veces más lo vas a hacer?
¿Hasta dónde estás dispuesta a llegar?
Para, para sólo un minuto. Te pido que lo hagas y dejes de mirar ese reflejo que tú misma has creado tan absurdo y roto que dices es horrible para otros. Déjalo todo por favor, déjalo y mírate. Mírate frente al espejo, cierra los ojos y dime qué ves. Eres valiente y preciosa, pero esto el espejo no te lo dice; son esos pequeños detalles los que les dan sentido a la lógica, una lógica (im)perfecta y sinsentido por la cual más de uno apostaría sin pensárselo dos veces.
Tienes cascadas en las pupilas e inundaciones llenas miedo, miedo a hacer(te) daño, lo sé pero confía en mí; no vas a hacer daño a nadie porque este miedo no hace más que romperte y debes parar. Tienes mares esperando una razón para naufragar y un naufrago dentro que pide a gritos un salvavidas.
¿Cuántas veces has esperado que alguien te salve?
¿Cuántas veces has nadado a contracorriente y te has ahogado en ti misma?
¿Por qué no te salvas?
Nadie mejor que tú sabe que sí, que no y que tal vez (ellos tampoco). Tú les has dado ese poder, tú les has dado esa voz pero ellos nunca serán tu peor enemigo, la peor eres tú: son TUS pensamientos, sentimientos rotos y tétricos que están acabando poco a poco contigo. Nadie lo hará por ti, es triste pero también es verdad; así que ya es hora de empezar a (volver) creer en ti.
Olvida el reflejo, olvida la voz y olvida también el silencio. Olvídalo todo por favor, hazlo por ti; empieza de 0 y si es posible (que lo es) un 0 derecho porque la idea de ser un 0 a la izquierda en ti nunca será lo correcto, más bien una idea que debes desechar e incluso mandar ahora mismo a la mierda.
Mándalo a la mierda todo, rompe las inseguridades, los silencios, los complejos y reflejos, los espejos, los modelos y escaparates; todo lo que te hace olvidar(te) y no valorar(te). Sácalo de ti y aléjate, mira hacia adelante, pero también hacia atrás; vuelve a sentir o mejor dicho, déjalo ir. Vuelve a ser la niña inocente que fuiste, vuelve a mojarte los pies entre charcos y a sentir el vértigo de los columpios, no el de no estar a la altura porque siempre lo vas a estar. Siempre.
Ábrete sin miedo y quiere a corazón abierto porque amar merece la pena, es lo más bonito que puedes hacer; amar(te). Tienes salidas de emergencias en las ojeras más bonitas que cualquier precipicio y no yo, pero cualquiera querría perderse en ellas si empiezas a sonreír. Sólo empieza a hacerlo, hazlo por ti y por nadie más. Ponle un punto y coma, deja de correr y respira, grítate y también escúchate, olvida, confía y cree, pero sobretodo QUIERETE. Es tu punto y aparte, tú decides. Es tu vida y eres tú.
¿Cuántas noches de insomnio más necesitas para empezar a valorarte?
¿Cuántas lágrimas más vas a derramar frente al espejo?


O sólo para darte cuenta de lo mucho que vales, dime cuántas.



                                      Ya es hora de superarte, o mejor dicho; de volver a encontrarte.

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