viernes, 11 de marzo de 2016

La caja de las plumas del arco iris.








Ella, la niña inocente; la mujer hoy fría...Otros la llaman ''Apatía'' yo tengo curiosidad y a veces incluso siento envidia, camina por ahí sin prisa y llega a parecer que sus pasos tienen la suavidad de una ráfaga de viento sobre una frágil cornisa. Es decidida, corta; rompe, pasa y parece que no siente si aniquila o mutila sentimientos cuando pasa a tu lado con el pálido vaivén de sus vientos.

Pero ¿Y si no es cómo estamos presintiendo? La mujer poco arreglada, pálida y acostumbrada al negro como su estado natural. ¿Y si nunca fue así? Las preguntas me atormentaban y como tú estarás pensando en hacer, yo la seguí. Llegó hasta un parque, aislado que no muy lejos desdibujada el sol en pleno embarque.

Se quedó observándolo unos segundos y por un minuto, el sol empezó a congelarse; el frío de su mirada helaría hasta el más cálido de los embalses. Parpadeó, nada cambió. Observó un par de parejas paseando y de nuevo, con más fuerza parpadeó; ahí descubrí algo...La mujer fría y sin sentimientos sola estaba llorando. El hielo se derretía y sus pupilas, a la distancia que las veía ya no se tornaban tan frías.

Una curva alrededor de sus labios me dejó ver que sonreía ¿Era feliz o sólo lo parecía? No estaba segura, joder. Qué bella Utopía, no puede ser casualidad que rime con Apatía. De su lado, abrió un pequeño maletín (y yo ingenuo bailarín, ni siquiera había observado que llevaba peso a su lado cada día antes de partir) parecía un pequeño cuaderno acompañado de pequeñas plumas de todos los colores menos del invierno. Ella, volvió a parpadear, y como magia de verano; su mirada volvió a cambiar.

Empezó a escribir, se dejó llevar; el hielo se derritió en sus pupilas y con ello una gran lección me consiguió dar.

'' No era hielo lo que mis ojos veían, era un arco iris a punto de explotar. Y es que hasta la apatía puede llegar a ser tan poética como la más romántica y dulce de las melodías.'' 






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