martes, 22 de marzo de 2016

Huracán de Marzo.




Marzo...vienes con la primavera entre tus brazos y en ti mis precipicios este año sólo han encontrado rechazos. Hoy te escribo a ti, con tus 30 versos y más de 242 oportunidades de hacer poesía cada día y sin embargo, vives vacía. Gritas la bienvenida de las flores, los colores y no tienes cojones a despedir al invierno quien clarisimamente se ha anclado en mí como un estado tan habitual como eterno.

Estoy otra vez sentada y de nuevo en la estacada pensando "¿que tengo que aprender de todo esto?" mes cobarde, invernal fingiendo ser alegre y moderno. Mes negro, mes tétrico...mes inacabado, como yo. Te cuento los días como quien intenta olvidar las desgracias que hoy has traído a su vida, si ya sabes como esos poetas estúpidos que con su libreta se convencen a si mismos con una cruz de que mañana puede ser un día un poco menos translucido, más oscuro pero igual de intenso que tú.

Marzo tengo mucho que decirte, mucho por lo que quejarme y mucho por lo que llorarte pero no voy a hacerlo. Hoy no. Marzo, que te pinto tan triste y tú quieres ser tan risueño, has convertido mis vértigos en miedos y mis miedos en recuerdos muy pequeños. Tras de ti, has dejado noches de desvelo y misterio; insomnios justificados y algún que juego tortuoso e interno; pero eso ha pasado, al igual que tú con el invierno hoy he decidido hacer un pacto con mi yo invierno para dar(me) paso y empezar a florecer.

Y lo haré porque soy huracán y los huracanes nunca se espantan, nunca caen; Joder, solo avanzan. Me limpiaré estas tormentas con sabor a amor y nostalgia de mis pupilas y asimilaré que sin más, asi tiene que seguir pasando la vida. Observaré mis curvas, mis ondas y todo lo que otros llamarían complejos y que para mí son solo gritos que noche a noche me perturban. No les diré nada, me acercaré al espejo y repetiré: Hoy no será el día, no me querré pero tampoco me odiaré nunca. No miraré atrás si no es para coger impulso y no olvidaré que tengo precipicios en los pies más altos que cualquier edificio. Aún así, saltaré. Saltaré porque ya estoy rota, y más no me puedo dejar romper. Saltaré porque puedo y tengo que empezar a querer.


Que no soy perfecta, pero como dice Carlos Miguel "por algo los huracanes tienen nombre de mujer" voy a arrasar con mis tristezas, pronunciando mis rarezas y intentando sonreír a lo que cada día me hace querer huir. A ti, a mí a todos los que un día me dijeron que no diría ''Si'' miradme bien, porque estoy aquí.


Querido Marzo, soy un huracán y no te vas a arrepentir de haberme hecho venir. Esta vez no.

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