martes, 8 de marzo de 2016

Chica paracaídas.


¿qué pasa cuando tu mayor vértigo también es tu mayor deseo?



Una vez me senté al borde de un precipicio, el vértigo era espantoso y el pánico sólo el principio; no sabría muy bien como describir lo que sentí en ese momento, yo que me creía grande y comprendí que en el mundo solo soy un ser pequeño. Cerré los ojos, imaginándome que todo era un sueño; cuando los abrí, la realidad seguía siendo igual que los cuentos. Estaba allí sentada, buscando el valor para saltar hacia tu momento fingiendo que no tenía pensamientos de una cobarde con sentimientos.

Las piernas querían correr, el corazón bombeaba más violento. Seguía allí, sentada frente al chico de mis sueños. Rozaba con las pupilas el miedo de querer(te) como sólo una chica llena de vértigos podía hacerlo, los poros gritaban "corre, es el momento" pero los músculos que acompañaban los movimientos estaban disonantes a mi envalentonamiento (..) preferían seguir quietos, observando(te) en el silencio.

De vez en cuando nos  cruzamos, detonamos los miedos: tú, de pupila gris y de profundo deshielo; yo, llena de pánico en la mirada y montañas rusas por dentro. La boca pierde el control por mis sentimientos; te sonrío, miras a otro lado. Otra vez que miro y no es a mí a quien estas buscando.

Un día me cansé de imaginar(te) en mis escritos, escribiendo(te) poemas como quién escribe su alma a un proscrito. Joder, te necesito. Volvías a estar ahí, con mirada de riesgo y gesto de valor; todo lo que me faltaba y no tenía yo. Abrí mi más viejo cuaderno, tú seguías hablando con tus amigos; sí, todos esos modernos. Busqué mi primer poema, tus primeros versos. Arranqué la hoja, quemando(me) en el intento por dentro. Respiré hondo como respira el viento antes de un atardecer tan caótico como violento. Caminé unos pasos hacia ti, joder; otra vez quería salir corriendo. "¿Qué estoy haciendo?" y la mente se nubló por completo.

Doblé mi papel y como yo en tu vida, lo escondí tras tu gabardina; pasando desapercibida (para ti) dejando todos mis miedos (contigo). Salí corriendo pero no sentía nada emocional (sólo fisico) las piernas me temblaban, me había superado pero no sabia si había ganado; me sentía bien y tenía frio, era fácil: todos mis vértigos se habían quedado contigo.


"Es la primera vez que veo tu mirada, pero pareces sacado de mi mejor cuento de paracaidismo: por ahí dicen que soy un abismo, yo prefiero llamarme: Chica paracaídas. Si un día quieres saltar, sólo búscame aquí mismo. Puedo ser lo que todavía crees que no estás buscando pero sí necesitando."


Puede que nunca entienda mis versos, mis te quieros en silencio; mis "arriesga(te) porque yo no puedo" pero sigo aquí, precipitándome hacia él o puedes que sobre los dos, no lo sé ahora mismo.





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