viernes, 25 de marzo de 2016

Abrazos salvavidas.




Estaba perdida como tú, buscando un punto en el camino que marcase con neón la palabra ''salida'' y me obligase a mí misma a ver más allá de todo en el borde de esta cornisa. No sé bien qué hacer, miro alrededor y todo parece igual que ayer; la gente sigue andando y yo no puedo ni correr (..) me mantengo aquí parada junto a ti sin mover ni un solo músculo y con mis emociones también camuflados con la palabra sentimientos escondidos entre remordimientos conmigo misma y no por ti.
¿Cómo ibas a fijarte en mí? Si soy la que siempre esta ahí, a tu sombra pero no a tu lado; la que desvía la mirada si pasa de largo y se resguarda si ve cualquier señal de atención de ti. (sobre mí) ¿Cómo? si solo puedo mirar(te) cuando te susurran otras bocas versándote como si esto fuera un cuento imposible. Tú el príncipe, yo la bruja incorregible. Nadie en su sano juicio se enamoraría de una bruja (..) "no me ve, si lo hace seguro se asusta" pienso cada vez que estas a mi lado, como ahora. Joder, hace frío ¿por qué no estás temblando? mi corazón está acojonado solo de estar a centímetros de tu lado (..) aquí es invierno, está helado ¿qué haces? Claro (..) miras a otro lado como estas acostumbrado. Voy a mirar al suelo ya que ha atrapado mis pies y no puedo andar si no es hacia ti.

Prefiero la parada a la huida, en la última me verías; así aún me puedo esconder. El hilo de tu risa despierta mis sentidos que locos y malheridos no entienden porqué enloquecen así (..) cansada de esta taquicardia ahora sí, joder; ahora sí que me quiero ir. Doy un paso por fin pero no avanzo ¿Qué está pasando? un peso en mi brazo me impide seguir andando. ¿Qué quieres?¿Qué haces?¿Por qué lo estás haciendo?

Era su mano, su cálida mano sujetando mi brazo (así fue como la primavera definitivamente conquistó el invierno, ahora lo siento.) Ni Bécquer o el mejor de los poetas podrían describir lo que siento en este momento. No entiendo este sentimiento, quiero mirarte pero al mismo tiempo siento que me estoy cayendo.

Sigo aquí, mirando el suelo ahora pintado por tus zapatillas color gris (...) un símil precioso de como me siento hacia ti (escondida y gris). No mencionas palabra, creo que buscas mi mirada que ruborizada sigue escondiéndose en el granito del suelo. Qué estúpido paracaídas, no tiene cojones a mirar por encima o hacia el cielo.

Te acercaste a mí, manteniendo el silencio y me abrazaste contra tu pecho. No nos conocíamos, no sabes quién soy y aún así lo estas haciendo. Me abrazas, siento el calor de tu pecho y como el mío vuelve a mi cuerpo por momentos. Y joder, es verdad que los abrazos salvan vidas porque tú con un simple rodeo de brazos y esta presión has hecho que la chica paracaídas vuelva a ser paracaidista sin miedo a la posible caída o el siguiente hostión. Te dejo cerca de mí pero los brazos no responden, siento como cada roto pendiente de reparo ahora junto a ti y a tu lado esta desapareciendo. Me siento a salvo, joder quiero quedarme a tu lado.





Así fue como la chica precipicio un día volvió a nacer; más grande, más valiente y todo por un rodeo de brazos, un paso tonto y un salvavidas de 2 letras y 1 palabra: él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario