jueves, 11 de febrero de 2016

Buscando a Nemo.






                                                    Me salvaste de mi propio naufragio una tarde de Julio en un abrazo,
                                                                              ahora me toca a mí salvarte y enseñarte qué eres, mi poesía.


Acabo de empezar en esto y el miedo que siento es real pero también hace completamente necesario dedicarte esto, tú que llegaste hace un año con una casualidad bajo los brazos; quién me abrazó las dudas y me creó nuevas esperanzas entre risas y muchísimas coincidencias.

Hemos estado separadas, rayadas y martirizadas por nuestros pensamientos y no te miento, en esos momentos te eché de menos en cada sentimiento más adverso o más feliz. Tu ausencia estaba pero tú no, me resulta gracioso cuando crees que nadie te conoce o podrá conocerte como 1 persona lo hizo. 

Tú, la chica que digo; la mujer de 1.80 y km de inseguridad en las pupilas, caminas segura por la calle como si nada te hiciera daño y por dentro sólo quieres alguien que quiera quererte como tú no puedes hacerlo, me duele como te dejas llevar y no llevas nunca los frenos de esta vida, a veces ida y a veces desenfreno. Me duele no haberte conocido antes, no salvarte a tiempo. 

Nunca seré tu mejor amiga, las mejores amigas se conocen como amigas; yo te conocí como gemela, como alma a la par poetica que maravillosa. Eres mi poesía favorita a 5 pasos de mí, y a 5 pasos hoy Nemo; Dory te grita desde el naufragio que salgas de este refugio, que aquí fuera no todos somos monstruos y si lo somos, te prometo ser de los buenos que no dejen que te ahogues en este gran mundo para ti de miedos, para mí de nuevas esperanzas y caminos grandes como templos para ti. 


Para ti mi primera entrada, para ti mi primera inspiración. Eres íncreible Nemito. 


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